Castillo de Aunqueospese

Castillo de Aunqueospese

Mironcillo

Declarado Monumento Nacional en 1931 (BIC).
Dominando el Valle Amblés, se eleva sobre una estribación granítica a la sombra de la Sierra del Zapatero.

El castillo

Difícil es justificar una construcción tan cuidada, incluso palaciega, en un lugar con un claro carácter defensivo, pero ya construido en fechas tardías y sin una intencionalidad auténticamente defensiva.

Y es que el edificio visible se construye a finales S.XV-principios del S.XVI, si bien pudo erigirse sobre un castillo anterior del S.XII. Según la Crónica de la Población de Ávila, estaría ocupado por caballeros que tuvieron en esta fortaleza su centro de operaciones, desde donde dirigían violentas razzias contra Al Ándalus. Hubo de ser importante, pues se sabe que los musulmanes lo atacaron como réplica a las expediciones de castigo y saqueo que se mandaban desde esta fortaleza.

Por los motivos heráldicos que conserva lo construyó Esteban Dávila y Toledo, segundo Conde de El Risco, hijo de Pedro Dávila y Zúñiga, Marqués de las Navas y primer Conde de El Risco, en una propiedad que se supone heredada de su padre (Pedro Dávila fue un decidido partidario de los intereses de la infanta Isabel frente al rey Enrique IV y Juana la Beltraneja. Cuando los Reyes Católicos consolidaron su poder en Castilla le otorgaron el título de conde del Risco).

De la casa de los Dávila pasó, por matrimonio, a la de Medinaceli en 1740 y posteriormente a la Casa de Abrantes en 1850. A mediados del S.XX y tras la venta del municipio a los vecinos de Mironcillo, pasó a manos de estos, que posteriormente, en 1975, lo venderían al actual propietario.

Se trata de un castillo roquero empinado y aislado sobre berrocales que, con una planta muy irregular en su trazado y a una altitud de 1362 m, domina y se asoma al valle, adaptándose a la propia orografía del terreno (los berrocales condicionan el trazado de la planta completamente). La fábrica combina mampostería, sillarejo y sillería, mimetizándose en los roquedos.

Está configurada la fortaleza por dos recintos:

  • Recinto defensivo a manera de barbacana con troneras que se traspasa por una puerta renacentista, con arco conopial y motivo heráldico del fundador bajo alfiz. Flanquean la puerta dos potentes cubos. Se accede por esta puerta a un recinto interior de mayor altura.
  • Fortaleza propiamente dicha. Antecedida por la barbacana. Dispone de patio de armas, torre del homenaje, un ala que contenía salones y cocinas, bodegas, caballerizas, … En uno de los cubos se abren las letrinas. Dentro conserva varios arcos escarzanos.

Característico de los SS.XV-XVI son las troneras de ojo de herradura invertida, las troneras-buzón y escaragüaitas sobre ménsulas escalonadas.

La Leyenda de Aunqueospese

Cuentan las viejas consejas que allá por 1212 volvían las huestes de Ávila ebrias de gloria y sangre de la batalla de las Navas de Tolosa de combatir “como buenos” y que entraban en la ciudad tras los pendones de su capitán, Don Álvar Dávila, señor de Sotalbo, jinete sobre un negro corcel, crecidos y vitoreados por el populacho. Y cuentan que de una ventana lo miraron unos ojos negros de mujer morena con una sonrisa en los labios. Y que Don Álvar concluyó sin corazón su marcha triunfal, ¡lo había perdido en una sonrisa!

Era Dña Guiomar de Zúñiga, hija del Corregidor, D. Diego de Zúñiga. Álvar pediría su mano tras cometer todo tipo de desaguisados y atropellos por la ciudad y su tierra. Ella lo amaba como una posesa y no podía aceptar que su padre no sólo le negase el matrimonio con ella sino que además lo desterrara. El mozo se recluyó en su castillo, no sin antes soltar lo de “Aún que os pese la veré”.

Por las noches hacía hogueras en una torre del castillo para que su amada viera desde su palacio de Ávila cómo ardía en deseos por ella. Las palomas cubrían la distancia con mensajes de fidelidad, amor cortés, de pedir a Dios, … Un día una paloma blanca heló la sangre de Alvar con la noticia de que iban a casarla con otro en la basílica de San Vicente.

Cuentan las viejas consejas que el joven Dávila salió al galope de su fortaleza el día de la boda, con otros cuatro o cinco secuaces, camino de Ávila con la idea de raptar a Guiomar y desposarla en la pequeña iglesia de Sotalbo y luego resistir, hasta el fin, los atacaban, tras los muros de Aunqueospese.

La leyenda se pierde aquí. Para unos Álvar se plantó en la boda, hizo las paces con Don Diego y consiguió la mano de su hija. Para otros, el Dávila fracasó en su empresa, regresó al castillo, que recogió para siempre en sus piedras el eco de su dolor, y marchó poco después al frente con sus mesnadas, donde buscó la muerte y la encontró “peleando como bueno”.

La Leyenda de Zubebe y Aldefonso

Otra leyenda nos lleva hasta unas fechas en que la media luna no había sido despojada de las alturas del castillo. La mora Zubeze, hija de Ben Hus Mar, señor de la fortaleza, amaba al cristiano Aldefonso, pero el moro no podía sufrir aquesto e decidió casarla con un príncipe agareno de Jaén. Zubeze prefirió la muerte antes que renunciar a su sueño de vivir con el cristiano, por lo que dio con el fin de sus días tras precipitarse al vacío desde una de las torres de la fortaleza. Mal que os pese, lo querré.

Bibliografía

  • Gómez Moreno, M. (1983): Catálogo monumental de España. Provincia de Ávila (edición revisada). Ávila.
  • VVAA (1989): Castillos de Ávila, Museo de Ávila

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