gemuno Gemuño

Gemuño

Datos generales

Altitud:  1103 m
Superficie:  17,19 km²

Arquitectura tradicional

Morfología urbana de Gemuño

Gemuño se asienta en el fondo del Valle de Amblés, rodeado de campos de cereal, y surcado S-N por el arroyo de Navarredonda, elemento que vertebra el caserío en dos núcleos. Por el O queda delimitado por el arroyo de Gigaraljo.

Morfológicamente, el tejido urbano tiene una disposición ramificada, generándose en torno a los caminos que, convertidos en calles, penetran radialmente en el caserío, convergiendo en la plaza de la Iglesia.

El caserío se conformó por la yuxtaposición de manzanas irregulares (irregularidad motivada por los callejones en los que se abren las puertas de acceso desde la vía pública), individualizadas por calles estrechas, que desembocan en las calles principales.

Pascual Madoz, a mediados del S.XIX, se refiere a Gemuño como Gemuño de los Ajos, situado al N de una cuesta de bastante elevación, llamada de Cabañas. Tiene de 75 a 80 casas, incluida la de Ayuntamiento, una taberna, una fuente, varios pozos y una iglesia parroquial (Santa María Magdalena). Tiene por anejo a Aldea del Rey Niño. En las afueras del pueblo se halla el cementerio, en paraje que no ofende la salud pública y una ermita (Nuestra Señora de la Rosa).

Tipología de viviendas de Gemuño

Se incluye Gemuño dentro de los núcleos de baja densidad y edificación con corral delantero del piedemonte septentrional del Sistema Central, concretamente el desarrollado en la vertiente Norte del Sistema Central. Dentro del modelo de vivienda serrana, el tipo de casa que caracteriza el tejido urbano es la de disposición arcaica con corral delantero profundo y pequeño cuerpo edificatorio y de fachada, con la vivienda al fondo del corral, ocultando su fachada a la calle.

También conserva algunos ejemplos de viviendas precedidas de grandes corrales delanteros, a los que se accede por amplios portones o puertas carreteras, necesarias para el tránsito de carros. La vivienda se levanta al fondo del corral, quedando su fachada oculta a la calle, y conformando manzanas articuladas en hileras.

Por su ubicación geográfica, en una zona cerealista, el tipo anterior comparte espacio con el tipo de vivienda características de la llanura cerealista: construcciones que orientan la edificación principal, la vivienda, hacia la vía pública, localizándose los corrales en posición trasera. El material constructivo es el propio de la comarca, la mampostería de granito asentada con ripios y encintados de mortero de cal (en la llanura el material predominante, ante la ausencia de piedra, es el adobe y el ladrillo).

Otra peculiaridad es la existencia en la entrada de algunas viviendas de portalillos, pero que no sólo cubren la puerta, sino toda la fachada, suponiendo la prolongación, hacia el exterior, del propio tejado.

Elementos de interés

Tejeras de Gemuño

La actividad económica que en el pasado definió a Gemuño fue la de tejero. Eran explotaciones de carácter familiar, en las que participaba un equipo mínimo de 2 personas, tejero y tendedor. Actualmente, en mejor o peor estado, se conservan 6, ubicados a las afueras del núcleo urbano y próximos a los puntos de extracción de la arcilla (barreros). Tiempo atrás, llegaron a funcionar hasta 14 centros de producción.

Como cualquier actividad industriosa, molesta por los olores, los centros artesanales se ubican a las afueras del núcleo urbano y próximos al lugar de extracción de la arcilla (barreros).

Composición del tejar

El tejar consta de:

  • Barrero: espacio dedicado a la extracción de la materia prima.
  • Era/ tendedero: espacio dedicado a la preparación del barro y secado de las piezas. Suelen ser suelos lisos o encanchados de piedra. La mayor parte de las ocasiones se tratan de espacios a cielo abierto, pero en ocasiones aparecen cubiertos por cobertizos rudimentarios, en los que se abren gran cantidad de vanos para favorecer el paso del aire.
  • Estanza: lugar donde se sitúa la mesa de trabajo, en la cual se moldean las tejas. Puede encontrarse cubierto por un cobertizo o al aire libre.
  • Zonas de almacén/cobertizos: de combustible, barro, herramientas, tejas, etc…
  • Hornos: estructura principal del tejar. El horno queda trasdosado al exterior del edificio, sobresaliendo sobre la línea de paramento, y encerrado dentro de una estructura de planta cuadrangular, con fábrica de ladrillos en arcos y paramentos y mampostería en el zócalo. Es de tipo céltico de criba al descubierto, quedando dividido en dos cuerpos: caldera o cámara de combustión, situado en la parte inferior y alimentado por la boca de arrojar, y la cámara de cocción o lugar de depósito de las piezas, en la planta superior. El piso o criba, con múltiples agujeros que actuaban como filtros por donde corría el fuego, individualiza las dos cámaras.

Hornos

Están ejecutados con ladrillos para los arcos y para las paredes, y piedra para los zócalos y a veces la boca de arrojar. Son de planta cuadrada y constan de:

  • Caldera. Espacio destinado a la combustión. Situado en la parte inferior del horno, es alimentado de combustible por la boca de arrojar. Suele estar cubierto por varios arcos hechos igualmente de ladrillo, sobre los cuales se depositarán las tejas que deben ser cocidas.
  • “Cámara de cocción”: espacio destinado al depósito de las piezas que se quieren cocer.
  • Boca de encañar, se trata de una apertura en las paredes del horno, para facilitar el colocado de las piezas que se deben cocer.
  • Boca de arrojar. Se trata de la apertura en uno de los laterales del horno, para acceder a la caldera y poder alimentarla de combustible.

Iglesia de Sta. María Magdalena

La iglesia presenta cabecera sobre elevada y litúrgicamente orientada, con cubierta a cuatro aguas y con un único y pobre vano. Adosada a ésta, la sacristía y, en el extremo, a los pies de la iglesia… leer más

Ermita del Santo Cristo del Humilladero

Ubicación: carretera de Ávila a Gemuño

S.XVIII

Templo orientado al N, con nave única y cabecera cuadrangular que se sobre-eleva respecto a la nave. Se accede por una puerta en arco de medio punto abierta al mediodía, sobre la que se levanta una pequeña espadaña en ladrillo.

Al paramento occidental se adosa una sacristía.

La fábrica queda oculta por un encalado blanco.

Túmulo del Morcuero

La construcción de monumentos visibles y dominantes en el paisaje es, además de reflejar una importante organización social, prueba de la complejidad de las comunidades neolíticas y calcolíticas. Son monumentos en los que tendrían lugar actos que concentrarían a las gentes de la zona en momentos muy concretos y especiales, tal vez relacionados con fenómenos astrales anuales o con ceremonias conmemorativas especiales. Es el caso del sepulcro del túmulo del Morcuero (Gemuño).

No son muchos los enterramientos estudiados, ya que las prácticas funerarias no se basaron en necrópolis organizadas, sino en la desaparición del cadáver, quizá exponiéndolos a las alimañas o en pudrideros, convencidos de que era el espíritu lo que importaba. Las excepciones a esta regla hablan de personajes excepcionales, relevantes en una sociedad que empieza a jerarquizarse.

El Túmulo del Morcuero es un monumento no megalítico, formado por la acumulación de piedras de la zona y sedimentos a través de prácticas ritualizadas, sucesivas y discontinuas, relacionadas con el fuego. De planta circular, tiene unos 8 m de diámetro. Conservaba una altura de 1,5 m.

Se construye durante el Calcolítico con Campaniforme (2200-1800), perviviendo hasta mediados del IIº mil. a.C, ya en la Cultura de Cogotas I: en este momento se incorporan los restos óseos de una mujer, a los que se asocian 2 tacitas, una decorada con boquique. La mujer, menor de 40 años, fue sometida a un ritual de fuego, cuando aún los huesos estaban en conexión anatómica, cuando aún tenía tejidos blandos. El fuego al que fue sometido el cadáver, pudo producirse allí mismo o en una pira cercana (después se practicaría una selección de huesos para enterrarlos en el túmulo). La combustión fue bastante irregular. Los restos humanos aparecen cremados, directamente expuestos al fuego.

Esta reutilización del monumento debe inscribirse en el marco de las apropiaciones simbólicas del paisaje, de cómo la tradición oral pervive. Conviviría lo votivo y lo funerario, manifestado mediante la cremación del cadáver de una mujer y su posterior deposición secundaria en el túmulo. Posiblemente se trataría de un personaje relevante.

Sin duda, tras 1000 años de su construcción, el lugar continuaba teniendo un contenido simbólico que había pervivido en el tiempo, hecho que se constata en otros monumentos de este tipo.

Por tanto, al menos se utiliza durante el Calcolítico Final y, posteriormente, durante Cogotas I.

Se eleva sobre los terrenos alomados y ondulantes de la margen derecha del río Adaja, en el extremo oriental del valle. Esta ubicación, prominente sobre un altozano, responde a la necesidad de hacer visible el túmulo, como referencia simbólica en el paisaje. Morcuero: deriva de la voz Mercurio, por ser el “montón de piedras erigido en honor de este dios romano”, y significa montón de cantos sueltos o majanos.

La ausencia de restos humanos asociados a túmulos con campaniforme parece una pauta reiterada. En El Morcuero se usaron al menos 4 vasos campaniformes, los cuales se utilizarían en diferentes rituales y fueron rotos allí mismo, de los que sólo se incluyen en el túmulo algunas porciones selectas. En este periodo, el túmulo no parece tener un uso funerario, pero sí ceremonial, tal vez en relación con ceremonias intercomunitarias de las gentes del valle; se intentarían evitar conflictos por la explotación del valle, y ello en base a la apelación a lazos genealógicos y mitológicos, como forma de cohesión social. Sería un hito que materializaría una aproximación del pasado. Estos encuentros irían acompañados de rituales festivos, en los que sería elemento fundamental la cerámica campaniforme.

Ubicación: calle de la Plaza.

Con una economía basada en la agricultura y la ganadería, el oficio de herrero (producía herramientas y útiles) y herrador (fabricaba las herraduras), casi siempre unidos en la misma persona, era imprescindible dentro del ámbito rural. De propiedad municipal, el Ayuntamiento cedía las instalaciones al artesano para que prestase el servicio.

Su ubicación en el interior del caserío es poco habitual en la comarca (en la mayoría de localidades se establecen en la periferia, intentando evitar molestias a los vecinos); su establecimiento junto al arroyo de Navarredonda sí a la ubicación generalizada de este tipo de centros artesanales, en cuyo proceso productivo se requiere del agua. El potro de herrar, con el que estaría directamente relacionado, ha desaparecido.

Recientemente restaurada, es un pequeño aislado y exento, de planta rectangular y ejecutado en mampostería de granito con encintado de mortero de cal, y refuerzo de esquinas en gran mampostería dispuesta a tizón

No tiene subdivisiones internas y es de planta única, con la cubierta a doble agua y el acceso, con dintel de madera, en el hastial meridional; a la derecha se abre un vano enmarcado en ladrillo que es posterior a la construcción del edificio; otro ventanuco se abre al occidente, bajo el cual, en un sillar de granito se abre un orificio de evacuación de aguas.

En el interior se conservan los elementos propios de este tipo de talleres artesanales:

a. Hogar o fragua propiamente dicho, desde donde se levanta la chimenea troncopiramidal que se visualiza al exterior.
b. El fuego era avivado por un gran fuelle, sujeto, por su parte trasera, a un rollo de madera que va del suelo a la cubierta; el fuelle introduce el pitorro por el muro lateral de la pira.
c. El yunque o gubia, que iría colocado sobre un grueso tronco de madera ocupando una posición central.
d. Pilas, talladas en una única pieza de granito, utilizadas para enfriar las rejas y herraduras, y para templar los hierros.

La finalidad de estas construcciones es dar cobijo a las palomas y facilitar el que aniden, teniendo como aprovechamiento los pichones para la mesa y la palomina para abono.

Se ubican a las afueras del casco urbano, coincidiendo con el que suelen tener tales estructuras a partir de la Edad Media, momento en que se legisla para que tales construcciones queden fuera de los cascos urbanos, evitando molestias a los ciudadanos.

Los dos palomares son de planta rectangular, rematada en un tejado a doble vertiente con guardavientos, proporcionando a la paloma un lugar tranquilo y libre de vientos. Están ejecutados en ladrillo, en uno de los casos ocultada por un enlucido de mortero de cal. El acceso de las aves se produce por los huecos palomeros triangulares abiertos en la parte media de uno de los paramentos largos en un caso, y en uno de los paramentos cortos en el otro. El único vano existente es la puerta de acceso adintelada.

En el interior se disponen los nidales que, construidos con ladrillo, cubren toda la superficie de las paredes.

Ubicación: calle Aldea del Rey Niño.

S.XVII-XVIII

El Vía Crucis representa el recorrido, ante catorce cruces o estaciones, de los episodios que hizo Jesús con la cruz a cuestas desde la casa de Pilatos hasta el Calvario. Todos los Viernes Santo eran recorridas en procesión.

Las diferentes estaciones quedan representadas por cruces de piedra sobre peana y base escalonada (que representa el monte Gólgota), algunas con una inscripción que constata el año y el nombre de quien donó la cruz.

Del vía Crucis de Gemuño se conserva exclusivamente una cruz, con la peculiaridad que se halla embutida en el paramento de una vivienda, hecho que se repite en la vecina localidad de El Fresno. La cruz, sobre peana circular escalonada anepígrafa (al menos en la parte visible), remata con una cartela con la inscripción INRI en bajorrelieve.

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