la-colilla La Colilla

La Colilla

Datos generales

Altitud:  1130 m
Superficie:  11,26 km²

Arquitectura tradicional

La Colilla se emplaza en el reborde septentrional del Valle Amblés, asentándose el caserío en una ladera caracterizado por la apertura de grandes canteras, en el piedemente de las primeras estribaciones de la Sierra de Ávila.

Morfológicamente, el tejido urbano tiene una disposición ramificada, generándose en torno a los caminos que, convertidos en calles, penetran radialmente en el caserío.

El caserío, marcado por su disposición en ladera, queda conformado por la yuxtaposición de pequeñas manzanas irregulares, individualizadas por calles estrechas que desembocan en las vías principales, quedando algunos espacios vacíos, muy irregulares, que no pueden designarse como plazas por su falta de planificación, excepto la plaza principal que, presidida por el ayuntamiento, se desarrolla en la base de la ladera.

A mediados del S.XIX, Pascual Madoz, detalla La Colilla como un pueblo con Ayuntamiento, asentado en ladera, casi al pie de parte de las Sierras de Ávila y en la vertiente del Valle Amblés. Tiene de 40 a 43 casas, bajas, incómodas y de mala distribución interior, pero formando cuerpo de población, y como divididas por por una especie de barranco por el cual corren algunas aguas. Hay una escuela de instrucción primaria, una fuente en medio del pueblo, varios manantiales, y una iglesia (la Asunción de Ntra Sra). El cementerio se halla en paraje que no ofende la salud pública.

Se incluye La Colilla dentro de los núcleos de baja densidad y edificación con corral delantero del piedemonte septentrional del Sistema Central, concretamente el desarrollado en la vertiente Norte del Sistema Central. Dentro del modelo de vivienda serrana, el tipo de casa que caracteriza el tejido urbano es la de disposición arcaica con corral delantero profundo y pequeño cuerpo edificatorio y de fachada, con la vivienda al fondo del corral, ocultando su fachada a la calle.

Bibliografía.

  • Benito Martín, F. (1998): Arquitectura tradicional de Castilla y León, V. I y II, Salamanca.
  • González-Hotaria, G. et alli (1985): El arte popular en Ávila, Ávila.
  • Madoz, P. (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico e histórico de España y sus posesiones de ultramar. Ávila. Madrid.
  • Navarro Balba, J.A (2004): Arquitectura popular en la provincia de Ávila, Institución Gran Duque de Alba

Elementos de interés

Iglesia de La Asunción de Nuestra Señora

Templo de cabecera única orientada, una nave, puerta al mediodía y espadaña a los pies; está construida con sillarejo reforzado con sillares de granito en vanos y aristas… leer más

Molino de La Colilla

Ubicación: 1 km al N de la localidad, remontando el arroyo de Las Angosturas.

Responde a un molino harinero de rodezno, que es el tipo más utilizado en los ríos abulenses. El agua era captada en el río, en una presa o azud, y se encauzaba hasta el cubo mediante un sistema de canalización o de caz. El cubo haría aumentar el desnivel, y con ello la fuerza de caída del agua sobre el rodezno motriz.

De este complejo hidráulico cabe reseñar el buen estado de conservación y las grandes dimensiones del azud y pesquera. La fábrica es en mampostería de granito. No parece que, ni por el azud existente ni por la entidad del arroyo, el suministro de agua fuera importante, por lo que se construyó una amplia alberca para garantizar una potencia suficiente. Cuenta con dos pequeños pontones que, conformados por grandes lajas, facilitan cruzar la pesquera.

El molino propiamente dicho responde a una edificación de planta única, en mampostería de granito, compuesta de dos volúmenes.

Potro de herrar de La Colilla

Ubicación: en la periferia del caserío, junto al denominado camino de Martiherrero.

La fragua, con la que habría estado directamente relacionado el potro de herrar las bestias, no se conserva.

Consta de 4 bloques monolíticos de granito, muy toscamente desbastados, que, creando un espacio cuadrangular, sirven para ensamblar otros elementos de madera: el yugo o soporte donde se ataban los cuernos del animal, y dos travesaños laterales, uno fijo y otro giratorio (rodillo), que servía para tirar de unos cinchos hasta que la res se elevaba. En la base se disponen tres bloques de granito para colocar las patas del animal.

Posteriormente se cosió la estructura mediante tiras de hierro ancladas a la cabecera de los monolitos, aumentando la estabilidad de la estructura ante los bruscos movimientos de las reses.

La Colilla hunde sus raíces en la Edad Media, surgiendo como un asentamiento a la sombra de la explotación de sus canteras en relación con las grandes obras de la ciudad de Ávila.

La Colilla y el románico abulense. Canteras de Las Hálagas y del Lomo

Desde su origen, la historia de La Colilla, y sus canteras, irá unida a los devenires político-económicos de Ávila. Raimundo de Borgoña, yerno del rey Alfonso VI, será el encargado de repoblar y organizar la ciudad. A partir de este momento, en la ciudad, se desatará una febril actividad constructiva fundamentada en la fortificación de la urbe y en la construcción de templos.

El granito fue la solución más apropiada para la construcción de la muralla, material abundante a pie de fábrica en la capital abulense, tanto en canteras como en materiales romanos reaprovechables; pero, dada la envergadura de la obra, se requirió piedra de canteras más alejadas, entre ellas de las de La Colilla (de este momento puede datar el inicio de la explotación de las canteras del “Cerro Solana” y del “Cerro Monte”).

Para los templos románicos (SS.XI-XIII) se buscó un material más dócil, apto para la filigrana escultórica. Es ahí donde fue fundamental la denominada “piedra caleña” de La Colilla o conglomerado granítico, fácil de trabajar, de color amarillento con tonos naranjas y rojizos, dados por su contenido en óxidos férricos, que provoca un grácil dinamismo que contrasta con la robustez del estilo románico. Esta piedra se extrae de la cantera de Las Hálagas, la cual supone un islote dentro de un mar granítico.

También se empleó en obras civiles, como lo es el puente sobre el río Adaja, de origen romano, y el Episcopio.

La piedra colillana vio la evolución del románico al gótico (finales del S.XIII) en grandes templos como el de San Vicente o la propia catedral, en cuya girola se empleó una variante de caleña, denominada “sangrante” por la riqueza en matices rojos y blancos, y que se extrajo de la cantera de El Lomo, muy próxima a la de Las Hálagas.

El granito “caleño” es un granito rico en caolinita y ópalo, producto de un episodio geológico de alteración, acompañado de un proceso de silicificación que provocó una consolidación con sílice. En ocasiones se produjo una redistribución de óxidos de hierro que dieron lugar a la aparición de matices rojos y blancos (piedra sangrante).

La decadencia y abandono de las canteras

La moda gótica (SS.XIV-XV) trajo consigo la imposición del granito tanto en la arquitectura civil como en la religiosa. La piedra caleña quedará relegada a algunas adiciones finales en templos iniciados en estilo románico (San Vicente o San Pedro).

El S.XVI supondrá el periodo de máximo esplendor socio-económico para la ciudad de Ávila, aspecto que se tradujo en una gran actividad constructiva: se reforman las antiguas casonas solariegas y se levantan los nobles palacios renacentistas, siempre en granito. También se construyen nuevas iglesias y monasterios, donde, en ocasiones (p.e. iglesia de Santiago), se reutilizan sillares caleños procedentes de anteriores templos románicos. El predominio del granito es absoluto, si bien la “caleña sangrante” se continúa empleando en algún abovedamiento (entrada de la iglesia de Santiago). Hay que suponer que este afán constructivo también repercutió en las canteras de granito de La Colilla, sin embargo, la “piedra caleña” dejará de extraerse.

Con el S.XVII Ávila entrará en una profunda crisis económica, social y política que se verá acentuada en los SS.XVIII y primera mitad del S.XIX, sobre todo con la invasión napoleónica, pudiéndose calificar la situación de la ciudad como de ruinosa. En estos momentos de profunda decadencia y crisis, la actividad constructiva desaparece, la ciudad presenta un grave estado de abandono y aparece una parte importante del caserío en estado semirruinoso. Lógicamente, esta situación repercute muy negativamente en las canteras de La Colilla, las cuales cesan casi por completo su explotación, tal vez reactivándose puntualmente para obras menores relacionadas con las parroquias (sacristías, refuerzos,..), en la que sí se rastrea una cierta actividad.

El resurgimiento

A mediados del S.XIX la ciudad comienza a superar el estancamiento, volviéndose a realizar importantes obras de infraestructura urbana e inmobiliaria. La restauración de la basílica de San Vicente, en el último tercio del S.XIX, con “piedra caleña” supondrá la apertura puntual de la cantera de Las Hálagas.

La llegada del ferrocarril a la capital (1858) y el impulso capitalista de empresas catalanas supuso la reactivación de las canteras de granito, fundamentalmente para la producción de adoquines, los cuales eran acarreados desde La Colilla hasta la estación de ferrocarril, desde donde, en largos convoyes tirados por locomotoras de vapor, eran transportados a las grandes ciudades del Estado (Madrid, Barcelona, Bilbao,…) para pavimentar calles y plazas, como la Plaza Mayor de Madrid.

A comienzos del S.XX en las canteras graníticas trabajaban cientos de canteros, tanto colillanos como de otros lugares de la geografía peninsular. Esta fase de expansión se vio bruscamente abortada con el estallido de la Guerra Civil (1936-1939). El posterior éxodo rural condujo a las explotaciones a un estado de semiabandono, aunque la cantería continuó siendo la forma de vida de muchos colillanos, los cuales continuaron con la extracción a un nivel más artesanal que industrial.

Canteras principales

  • Cantera de El Lomo. Cantera de granito caleño, de donde se extrajo la piedra sangrante del cimorro de la catedral de Ávila
  • Cantera de Cerro Monte
  • Cantera Solana. Gran explotación del S.XX
  • Cantera de las Hálagas. Cantera de granito caleño de donde se extrae la piedra para la construcción de la arquitectura románica de la ciudad de Ávila
  • Cantera del Cuervo

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