la-serrada La Serrada

La Serrada

Datos generales

Altitud:  1106 m
Superficie:  7,28 km²

Arquitectura tradicional

El núcleo se asienta en el reborde septentrional del Valle Amblés, en el piedemente de las primeras estribaciones de la Sierra de Ávila, adaptándose el caserío al discurrir del arroyo de las Mangas, que desciende desde la Sierra de Ávila, para embocar en el río Adaja en el centro del valle.

Morfológicamente, el tejido urbano de La Serrada tiene una disposición ramificada, generándose en torno a los caminos que, convertidos en calles, penetran radialmente en el caserío.

El caserío está constituido por manzanas de viviendas, con sus edificios auxiliares, de tendencia rectangular, aunque irregulares y quebradas. Los espacios entre manzanas configuran estrechas calles que comunican con la vía principal que articula el caserío y que supone la proyección del camino que comunica La Colilla con Muñopepe, pasando por La Serrada, no dejando espacios vacíos que puedan entenderse como plazas.

El trazado de las calles revela que se ha mantenido el desarrollo tradicional, destacando el mantenimiento de ciertos tramos de callejuelas en las que aún resta el antiguo pavimento de piedra que debió imperar en la totalidad del núcleo. Se trata de grandes lanchas de granito, muy erosionadas por el uso, mezcladas con piezas de menor tamaño e incluso con cantos rodados. Su mantenimiento es un estupendo referente de tradiciones pasadas.

A mediados del S.XIX, Pascual Madoz, detalla La Serrada como un pueblo con Ayuntamiento propio, 40 casas de inferior calidad. Tiene cárcel y escuela mixta, y una iglesia advocada a San Pedro Apóstol, aneja de la de Muñopepe.

La Serrada se enmarca dentro de los núcleos de baja densidad y edificación con corral delantero del piedemonte septentrional del Sistema Central, concretamente el desarrollado en la vertiente Norte del Sistema Central. Dentro del modelo de vivienda serrana, el tipo de casa que caracteriza el tejido urbano es la de disposición arcaica con corral delantero profundo y pequeño cuerpo edificatorio y de fachada, con la vivienda al fondo del corral, ocultando su fachada a la calle.

Bibliografía.

  • Benito Martín, F. (1998): Arquitectura tradicional de Castilla y León, V. I y II, Salamanca.
  • González-Hotaria, G. et alli (1985): El arte popular en Ávila, Ávila.
  • Madoz, P. (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico e histórico de España y sus posesiones de ultramar. Ávila. Madrid.
  • Navarro Balba, J.A (2004): Arquitectura popular en la provincia de Ávila, Institución Gran Duque de Alba

Elementos de interés

Residencia de orden monacal

Ubicación: calle San Isidro.

De dos plantas, está construida en mampostería de granito de muy buena traza, con las aristas y vanos reforzadas en sillería. La antigua casa ha sido dividida en dos viviendas.

Fue residencia de una orden monacal femenina, que debían ser ayudantes de los frailes, primero jesuitas y después franciscanos, que administraban el Colegio-Asilo de Santa Isabel.

Aunque muy transformado, como testimonio de su función primigenia resta una distribución interna que, aunque modificada por diferentes compartimentaciones postreras, guarda la esencia de lo que hubo de ser.

También conserva una serie de inscripciones en los dinteles de algunos de los vanos al exterior; concretamente se observa un símbolo de un águila en el dintel de un vano de la planta baja, así como una inscripción, en grafía gótica, en el de la puerta principal. De similares características, pero formando las grafías una cartela serpenteante, se observa otra en una ventana del piso superior.

Ubicación: calle San Isidro.

El oficio de herrero y herrador, unido en la misma persona, era crucial dentro del ámbito rural, en el que la base de la economía era la agricultura y ganadería. El herrero producía herramientas y útiles, y el herrador fabricaba las herraduras. La relevancia de estas actividades hizo que los ayuntamientos poseyeran una fragua y un potro de herrar, que cedían gratuitamente al artesano para que prestase el servicio.

Potro de herrar

Como en la mayoría de las localidades, el potro de herrar se encuentra a las afueras de la localidad, junto a la fragua, recinto artesanal con el que está directamente relacionado. En La Serrada, fragua y potro se ubican en relación con un pequeño curso de agua, recurso hídrico fundamental en el desarrollo de la activad de la fragua.

Como su propio nombre indica, el potro de herrar, se utilizó para el herraje de las bestias relacionadas con las actividades agropecuarias. En la actualidad se encuentra desubicado de su posición original, habiéndose emplazado, tras un proceso de reposición de los elementos de madera, a la entrada de la localidad.

Se corresponde con el modelo generalizado de potro existente en la zona. Consta de cuatro pilares de granito tallados de una forma tosca que, creando un espacio cuadrangular, sirven para ensamblar otros elementos de madera: el yugo o soporte donde se ataban los cuernos del animal (ha desaparecido), y dos travesaños laterales, uno fijo y otro giratorio (rodillo), que servía para tirar de unos cinchos hasta que la res se elevaba. En la base se disponen cuatro bloques de granito para colocar las patas del animal.

Fragua

La fragua responde a un inmueble de planta única, tejado a doble vertiente, un vano de acceso y dos pequeñas ventanas laterales. Su fábrica es de mampostería. Tan sólo el dintel superior de la puerta cuenta con una pieza de sillarejo bien tallada y escuadrada. En el interior no conserva ningún elemento propio de este tipo de talleres artesanales.

Palomares de La Serrada

La finalidad de estas construcciones es dar cobijo a las palomas y facilitar el que aniden, teniendo como aprovechamiento los pichones para la mesa y la palomina para abono.

Se ubican a las afueras del casco urbano, coincidiendo con el que suelen tener tales estructuras a partir de la Edad Media, momento en que se legisla para que tales construcciones queden fuera de los cascos urbanos, evitando molestias a los ciudadanos.

Posiblemente sean los palomares las construcciones tradicionales que mejor representan el caserío de La Serrada. Son tres construcciones las conservadas.

Dos son de planta circular y cubierta piramidal; el acceso de las palomas se produce por troneras que quiebran la cubierta. El tercero es de planta cuadrangular, con zócalo en mampostería y rematado en tejado a una sola agua y con guardavientos, proporcionando a la paloma un lugar tranquilo y libre de vientos; acceden por los huecos palomeros abiertos en la parte superior del paramento meridional.

Están construidos en adobe con enfoscado de mortero de cal y, finalmente, encalados en blanco. Los accesos se enmarcan en sillarejos de granito y las cubiertas rematan en teja curva. En el interior se disponen los nidales que, construidos con adobe, cubren toda la superficie de las paredes.

Iglesia de la Cátedra de San Pedro

Tiene cabecera única orientada, una nave, puerta al mediodía y torre a los pies; está construida con sillarejo, reforzando con sillería vanos y aristas… leer más

Vía Crucis de La Serrada

S.XVII-XVIII

El Vía Crucis representa el recorrido, ante catorce cruces o estaciones, de los episodios que hizo Jesús con la cruz a cuestas desde la casa de Pilatos hasta el Calvario. Todos los Viernes Santo eran recorridas en procesión.

Las diferentes estaciones quedan representadas por cruces de piedra sobre peana troncopiramidal, algunas con una inscripción que constata el año (entre la segunda mitad del S.XVII y primera del S.XVIII) y el nombre de quien donó la cruz.

El vía crucis de La Serrada conserva 7 cruces, todas sobre peana troncopiramidal. Dos de ellas se ubican en el exterior de la iglesia, en ambas la peana se dispone sobre una base escalonada (que representa el monte Gólgota) y cuentan con inscripción; en un caso data de 1728, habiendo sido cedida por Hernández y su mujer, Francisca Ximénez. La segunda data de 1656. La última cruz se emplaza en el interior del cementerio.

Se inicia el vía Crucis en la iglesia parroquial de la Cátedra de San Pedro para, tras recorrer 350 m, concluir en el cementerio, en el camino que comunica con Muñopepe.

Escultura zoomorfa

Ubicación: calle San Isidro, junto al potro de herrar… leer más

Pósito de La Serrada

Ubicación: calle Arenal

Del antiguo pósito de La Serrada, conocido como “El Depósito”, únicamente restan unos paramentos ejecutados en mampostería de granito, a manera de la arquitectura vernácula de la comarca.

Los pósitos eran fundamentales en sociedades agrícolas expuestas a malas cosechas y a penurias. Concedían a los labradores préstamos de grano para la siembra o para el consumo, siendo devueltos cuando llegaba la nueva cosecha. La devolución se hacía con creces de medio celemín por fanega prestada. Los préstamos solían hacerse desde marzo, que comenzaba a agotarse la cosecha anterior, hasta septiembre, cuando se comenzaba a disfrutar de la nueva cosecha.

El pósito Pío de La Serrada fue fundado en 1701 por el Licenciado Alonso González; en 1723 se pondrá en marcha. Este clérigo, hijo de campesinos acomodados, nació en La Serrada en 1623 y muere en 1706. Acumuló gran riqueza, disponiendo de casa en lo que hoy es el edificio del Colegio Asilo de Santa Isabel, actual Colegio Juan XXIII. Fue el fundador de la Capellanía de La Serrada.

En una losa de granito en una pared de la iglesia consta: El Licenciado Don Alonso González, natural de este lugar, fundó esta iglesia capellanía. Falleció año 1706.

Bibliografía

  • Encinar Martín, M (xxxx): El Licenciado Alonso González y la fundación de la Capellanía de La Serrada, estudio inédito.

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