mengamunoz Mengamuñoz

Mengamuñoz

Datos generales

Altitud: 1313 m
Superficie: 11,75 km²

Arquitectura tradicional

Morfología urbana de Mengamuñoz

Mengamuñoz se asienta en el reborde SO del Valle Amblés, ya dentro de las laderas que suponen las estribaciones montañosas de las Parameras y a los pies del Puerto de Menga.

El tejido urbano tiene una configuración morfológica lineal, en espina de pez, generado en función del trazado de la Real Cañada Leonesa Occidental, anteriormente calzada romana del Puerto del Pico, vía que comunicaba la ciudad de Óbila con la Vía de la Plata. La cañada, cuando penetra en el pueblo, pasa a denominarse calle Real.

Al NO del caserío se traza el río Aulaque, en cuya margen izquierda se desarrolla un pequeño barrio ganadero.

Pascual Madoz, a mediados del S.XIX, se refiere a este núcleo con ayuntamiento propio, con 30 casas de inferior calidad, la del ayuntamiento, una fuente de buenas aguas y una iglesia parroquial (San Miguel Arcángel); hay una ermita titulada Nuestra Señora de la Paz. El cementerio está en paraje que no ofende la salud pública.

Tipología de viviendas de Mengamuñoz

Se incluye Mengamuñoz dentro de los núcleos de baja densidad y edificación con corral delantero del piedemonte septentrional del Sistema Central, concretamente el desarrollado en la vertiente Norte del Sistema Central. Dentro del modelo de vivienda serrana, el tipo de casa que caracteriza el tejido urbano es la de disposición arcaica con corral delantero profundo y pequeño cuerpo edificatorio y de fachada, con la vivienda al fondo del corral, ocultando su fachada a la calle.

Destacar la conservación de algunas tenadas, con la particularidad de que se apoyan en los paramentos de las viviendas, evitando un juego de pilares de granito.

Este tipo comparte representatividad con las viviendas que abren su fachada a la calle principal que articula el caserío. Son viviendas que no tiene corral delantero, abriéndose la fachada directamente a la calle. Entre medianerías, sus cubiertas son a dos aguas y con cumbreras paralelas a la fachada. La fábrica empleada es la mampostería de granito asentada con ripios y encintada con mortero de cal, introduciéndose en puertas y ventanas sillarejos. El corral se dispone en la parte trasera, respondiendo a la disposición propia de las comarcas de la llanura morañega, si bien se diferencia básicamente de estas en que aquí el material empleado es el granito, y no el ladrillo o adobe.

Bibliografía.

  • Benito Martín, F. (1998): Arquitectura tradicional de Castilla y León, V. I y II, Salamanca.
  • González-Hotaria, G. et alli (1985): El arte popular en Ávila, Ávila.
  • Madoz, P. (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico e histórico de España y sus posesiones de ultramar. Ávila. Madrid.
  • Navarro Balba, J.A (2004): Arquitectura popular en la provincia de Ávila, Institución Gran Duque de Alba.

Elementos de interés

Calzada del Puerto del Pico y Pontones

La importancia de la que se conoce como Calzada del Puerto del Pico está evidenciada y demostrada desde la Prehistoria, reactivándose en época romana y posteriormente a partir de la Edad Media con la trashumancia de los grandes rebaños de merinas. Pero, además, esta vía, con una enorme carga histórica, fue una de las rutas que los arrieros utilizaron para transportar mercancías desde la Meseta hasta Sevilla, y, por tanto, al continente americano.

La Calzada del Puerto del Pico, posteriormente reutilizada por la Cañada Real Leonesa Occidental, hasta el paraje denominado “Cruz de Hierro” viene perfectamente definida, con un trazado único –obligado por los pasos de montaña- y con obras de fábrica. Al entrar en el Valle de Amblés, los caminos, ya atravesada la localidad de Mengamuñoz, se diversifican, y las obras de fábrica desaparecen, por lo que se dan varias posibilidades en la continuación de la calzada, ahora como vía terrera:

1. La primera posibilidad contempla la prolongación hacia Ávila con dos variantes:

a. Una que enlazaría con la calzada que une Ávila con la Vía de La Plata y que transcurre a través de los puertos de Tornavacas y Villatoro (hoy cubierta casi en su totalidad por la carretera N-l 10).

b. La que iría a Ávila por el llamado “Camino Viejo” o “Carretera Vieja de Ávila”, caracterizada por su casi exagerada rectitud, propiciada por la ausencia de obstáculos.

2. La segunda alternativa seguiría, con dirección N, el recorrido de la Cañada Real Leonesa Occidental.

3. La tercera posibilidad discurre entre La Cruz de Hierro y Peñaranda de Bracamonte, pasando por Narros del Puerto y Muñana.

El último tramo de la Calzada del Puerto del Pico, previo a que penetre definitivamente en el Valle Amblés y el trazado se ramifique, se convierte en calzada terrera. En este tramo son dos pontones, el de los Tornillos y de Maricalva, los que mejor caracterizan la vía. Están construidos en bóveda de cañón con dovelas de granito sin argamasa en las junturas.

Será a partir del pontón de los Tornillos, el más occidental, cuando la calzada comienza a manifestarse como de montaña (vía strata), con parapetos, arcenes y latricado que hacen perfectamente reconocible el trazado hasta el alto del Puerto de Mengamuñoz.

Ferrándiz Martín, F., Martínez Cabañas, J.L., Pinedo Reyes, J., y Soba de la Fuente, R.Mª (1990): “La calzada del Puerto del Pico: problemática de su trazado en la provincia de Ávila”, Simposio sobre la red viaria en la Hispania romana, pagss. 183-198., describen el tramo, dentro del término municipal de Mengamuñoz, en los siguientes términos:

Tras atravesar la Venta de Santa Teresa, la calzada se solapa nuevamente con la carretera de Ávila. Unos 400 m. antes del alto de Menga vuelve a aparecer el característico perfil abombado que en línea recta asciende por la ladera dejando la carretera actual a la derecha. De nuevo un tramo de montaña desciende el Puerto de Menga. La longitud total de este tramo es de 2.520 m. y salva un desnivel negativo de 220 m. Esto genera una serie de problemas que son resueltos por 4 curvas de más de 90º, tres a la derecha, y una a la izquierda, y pendientes que llegan hasta un 18 % de desnivel. En la zona alta del puerto se recurre de nuevo a muros de contención lateral para sujetar el firme, con una altura que oscila entre los 2-3 m. En la zona baja, hasta el Puente de los Tornillos, formado por pequeño arco de medio punto, de 2,45 m. de luz de sillares sin argamasa en las junturas. Este pontón, junto al de Maricalva, situado unos metros más abajo, son ciertamente de los pocos vestigios originales que quedan de la antigua calzada romana. La estructura, la conservación de la anchura de la vía, y el grado de erosión de los sillares son datos que apoyan esta afirmación.

Cruzado el Pontón de los Tomillos hay un nuevo sector que presenta un abombamiento característico durante unos 100 m. A partir de aquí desaparece todo rasgo estructural de la calzada, y llega al Pontón de la Maricalva. Cerca ya de Mengamuñoz desaparece bajo la carretera de Ávila.

Pasando el pueblo y a la altura de la Venta de Chencho sale por la margen derecha de la carretera, encajonada entre cercas y con el firme constituido por piedras sueltas muy desfigurada por las aguas superficiales.
En el paraje denominado Cruz de Hierro se pierde el trazado único, obligado por los pasos de montaña, y los caminos se diversifican. Las posibilidades que hemos considerado interesantes tras el análisis, se describen a continuación. Dada su longitud, los constantes entrecruzamientos de caminos y la escasez de vestigios, nos moveremos en un plano más conjetural.

Bibliografía

  • Arenillas Parra, M. (1975): “Una vía romana a través del Sistema Central español. La prolongación septentrional de la calzada del Puerto del Pico”, Revista de obras Públicas, nº 3123, Madrid.
  • Bellosillo, M. (1998): Castilla merinera. Las cañadas reales a través de su toponimia. Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Colección de Ciencias, Humanidades e Ingeniería, 27. Madrid.
  • Calle Sanz, E y Gisbert, Mº.J. (1987): La Cañada Leonesa, Madrid.
  • Catálogo de la exposición “Mesta, trashumancia y vida pastoril”. Exposición organizada por la Sociedad V Centenario del Tratado de Tordesillas (Soria del 19 de septiembre al 30 de noviembre de 1.994). Valladolid (1994).
  • Exposición Santiago Bayón Vera (1990): Caminos silenciosos, Escuela-Taller “Tierra de Peñaranda”, Salamanca.
  • Ferrándiz Martín, F, Martínez Cabañas, J. L., Pinedo Reyes, J y Soba de la Fuente Mª. R. (1990): “La Calzada del Puerto del Pico: problemática de su trazado en la provincia de Ávila”, Simposio La Red Viaria en la Hispania Romana, Zaragoza.
  • García Martín, P, (1990): El patrimonio cultural de las cañadas reales, Valladolid.
  • García Martín, P. (1988): La ganadería meseteña en la España Borbónica (1700-1836), Madrid.
  • García Martín, P. (1992): Cañadas, cordeles y veredas, Valladolid.
  • García Martín, P. (1994): Por los caminos de la trashumancia, Valladolid.
  • Klein, J. (1985): La Mesta, estudio de la economía española 1273-1836, Madrid.
  • Rodríguez Almeida, A. (1981): Ávila romana, Ávila.
  • Ruiz martín, J. y García Sanz, A (1998): Mesta, trashumancia y lana en la España Moderna. Ed. Crítica y Fundación Duques de Soria. Barcelona.

Iglesia de San Miguel Árcangel

Templo de cabecera única orientada, única nave, puerta al norte, y espadaña a los pies; construida en mampostería y sillarejo. La cabecera es un ábside semicircular, … leer más

Ubicación: calle Real.

En un parapeto de mampostería, rematado en frontón triangular, se abre el caño por el que fluye el agua de manantial, alimentando, a través de una atarjea aérea en una única pieza de granito, un pilón circular ejecutado en sillería de granito. El entorno, para evitar, el barro, se pavimentó con losetas de granito.

La singularidad de esta fuente, a la que tantas mozas fueron con el cántaro a por agua para el uso doméstico, radica en su pilón circular, que sirvió para que abrevase el ganado, y … en alguna noche de quintos, para disimular los calores embriagadores del aguardiente.

Dataría del S.XVIII

El oficio de herrero y herrador, unido en la misma persona, era crucial dentro del ámbito rural, en el que la base de la economía era la agricultura y ganadería. El herrero producía herramientas y útiles, y el herrador fabricaba las herraduras. La relevancia de estas actividades hizo que los ayuntamientos poseyeran una fragua y un potro de herrar, que cedían gratuitamente al artesano para que prestase el servicio.

Como en la mayoría de las localidades, el potro de herrar, para evitar molestias a la ciudadanía, se encuentra a las afueras de la localidad, al mediodía de la iglesia, pero alejado de la fragua, recinto artesanal con el que estaría directamente articulado. Como su propio nombre indica, se utilizó para el herraje de las bestias relacionadas con las actividades agropecuarias.

El potro de herrar consta de 4 bloques monolíticos de granito, muy toscamente desbastados, que, creando un espacio cuadrangular, sirven para ensamblar otros elementos de madera: el yugo o soporte donde se ataban los cuernos del animal, y dos travesaños laterales, uno fijo y otro giratorio (rodillo), que servía para tirar de unos cinchos hasta que la res se elevaba. Los monolitos, para asegurar su estabilidad, fueron cosidos con barras de hierro por la cabecera. En la base se disponen tres bloques de granito para colocar las patas del animal y facilitar el herraje.

La fragua se encuentra en avanzado estado de ruina, emplazándose en la periferia del caserío -calle Fragua- y próxima a un pequeño curso de agua, recurso necesario en el proceso artesanal.

Desde la localidad de Mengamuñoz, por un camino enlosado trazado entre cercados de mampostería que delimitan fértiles huertas, tras vadear el río Aulaque por un pontón adintelado de dos ojos y entre una exuberante vegetación de ribera, se accede hasta un conjunto de construcciones destinadas, antaño, a la estabulación del ganado ovino y bovino.

Las losas que conforman la calzada reflejan el desgaste ocasionado por el constante transitar de animales, hombres y carros. El pontón se conforma a partir de grandes losas de granito toscamente desbastadas.

Con una morfología urbana celular y muy desarticulada, se desarrolla en la margen izquierda del río Aulaque. Queda constituido por pequeñas manzanas de establos y cijas que responden al modelo constructivo propio de la comarca: amplio corral delantero de planta cuadrangular, con el establo o cija al fondo, ocultando su fachada a la calle. El cierre del corral desarrolla escasa altura. La construcción es en mampostería de granito con esquinas y vanos reforzados en sillarejo o mampuestos de mayor tamaño y mejor desbastados. El acceso a los corrales se hace a partir de sencillas puertas adinteladas.

Por las calles aflora el lanchar granítico, generando una orografía muy irregular que no quiso ser modificada por el hombre.

Casona ejecutada en mampostería de granito, reforzada con sillería en vanos y aristas y encintada con mortero de cal. Con dos plantas en alzado, la cubierta es a doble agua. La fachada, aunque precedida de un pequeño corral, queda visible desde la vía pública, por tratarse de una cerca, en mampostería de granito en seco, de escasa altura, y que, por su tosquedad, desentona con la calidad del edificio.

En el dintel del acceso se inscribió: “Se hizo esta obra siendo cura D. Eusebio R.D. Santiago Moreno. Año de 1788”

En el curso del río Aulaque, y dentro del término municipal de Mengamuñoz, se conservan las ruinas de dos molinos hidráulicos de rodezno, en mejores condiciones el más cercano a la localidad.

Está ejecutado en mampostería de granito tomada con mortero de cal. Conserva el sistema de captación de agua que conduce el agua del río hasta la cacera, ejecutada en sillarejos.

De la cacera el agua se emboca al cubo troncocónico que, ejecutado en sillería de granito, permite que el agua tome la suficiente fuerza como para mover el rodezno. La robustez del cubo responde a la resistencia que había de ofrecer a la corriente de agua.
El molino consta de dos plantas: la baja o hidráulica, donde el agua mueve la rueda horizontal o rodezno, retornando al río a través del socaz; y sala de piedras, en la que tiene lugar la molienda. Este engranaje aún se conserva.

Comunicada con la sala de piedras, se abre otra estancia, donde habitaría el molinero. Destacar una jaculatoria insculpida en una de las jambas que definen la entrada a la sala de piedras.

El molino de rodezno fue el tipo más utilizado en los ríos abulenses. El agua era captada en el río, en una presa o azud, y se encauzaba hasta el cubo mediante un sistema de canalización o de caz. El cubo haría aumentar el desnivel, y con ello la fuerza de caída del agua sobre el rodezno motriz.

El movimiento del rodezno es transmitido a la sala de molienda por el palahierro. El cereal se echaba en una tolva de madera que dirigía el grano sobre las piedras de moler: la solera o de base, de mayor tamaño y fija al suelo, y la muela, que giraba sobre la anterior impulsada por el palahierro, moliendo el grano.

La harina caía sobre unos esterones colocados en torno a las muelas. Tras ser retirada se cribada, eliminando los restos de cortezas y vainas. Por último, se almacenaba en costales (sacos).

Los molinos tradicionales para el cobro utilizaban el sistema de maquila: el dueño del molino se quedaba con un porcentaje de la harina obtenida en la molienda.

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