Monasterio de El Risco

Monasterio de Ntra. Señora de El Risco

Amavida

Ubicación: Se localiza a los pies del denominado Risco, a 1579 m.a.s.n.m., en la cima de la vertiente meridional de la Sierra de Ávila, con un amplio dominio visual del valle.

El monasterio

La primera fundación de este monasterio tuvo lugar en 1504 por Francisco de la Parra que levantó un eremitorio bajo la advocación de Nuestra Señora de las Angustias y que se hizo llamar de Nuestra Sra. del Risco.

Se cuenta que en el siglo XIV, año 1320, en la parte de la solana de la Sierra de Ávila, por encima de Amavida, en un cobacho un pastor encontró la imagen de la Virgen cuando estaba buscando una cabra extraviada (se dice que era una imagen de la virgen de las angustias guardada en la oquedad por cristianos en tiempos de la reconquista musulmana para que no fuera destruida por los infieles). La Virgen se apoya en una cruz y tiene entre sus brazos a su Hijo muerto.

Entre las piedras donde se encontró, fray Francisco de la Parra erigió en 1504 una pequeña ermita. El Padre Francisco, que había dirigido las más importantes casas agustinas de Castilla, decidió retirarse al eremitario risqueño para pasar en él sus últimos días con su compañero, el Padre Valverde, pero dado su espíritu emprendedor no dudó en solicitar al Señor de Villatoro y al obispo Ruiz que le concediesen autorización para crear en el lugar un convento. Pronto se convierte en convento. Las continuas donaciones hacen que el poder de la institución crezca rápidamente, convirtiéndose en un eje de la organización social de toda la comarca.

Años más tarde, en 1530, la ermita se transformó en un convento de la orden de San Agustín, cuya construcción, en un gótico tardío, nos recuerda por sus formas el estilo herreriano. Fray Francisco de la Parra junto con otros monjes calzados consiguió que el convento se convirtiera en un centro importante de peregrinación, con una hospedería para todos los peregrinos y pobres que hasta allí llegaban. Así perduró este cenobio durante 310 años, viviendo en el monjes de la orden de San Agustín, y entre ellos personajes insignes, por sus cargos, su ciencia o su santidad; llegando a convertirse en un importante centro de evangelización.

El 15 de diciembre de 1564, el cuarto prior, Antonio de Priego, consiguió, previo consentimiento del obispo de Ávila J. Bernardo de Fresneda y el provisor D. Antonio Hernández, que les dieran licencia para que “pudieran pedir limosna en todo el obispado”. Desde ese momento el convento agustino del Risco, de un lugar de meditación y peregrinación, se convirtió en centro receptor de riqueza que pronto por su rápido desarrollo económico tuvo una decisiva influencia en la comarca. El monasterio tenía iglesia, claustro, residencia para los monjes, mirador, terrazas para el cultivo, hospedería para peregrinos, establos, almacenes y una buena red de abastecimiento de agua y caminos de acceso.

El Risco será centro de meditación, oración y recogimiento, pero también el lugar en el que los agustinos pasarán sus últimos años de vida y donde otros pasarían algunas temporadas purgando sus pecados. Además, será un importante centro económico, donde se recaudarán rentas y se realizarán transacciones económicas, con hospedería para caminantes, pastores, arrieros y peregrinos.

Los bienes del convento en los siglos XVI -XVII fueron cuantiosos, teniendo propiedades el cenobio en Amavida, Poveda, Pradosegar, Muñotello, Villatoro, San García, Vadillo, Velada, Santa Cruz y Mombletran.

Al inicio del siglo XVII, la cabaña ganadera propiedad del convento del Risco era relativamente importante pero sus actividades financieras no se limitaban en exclusiva a ésta explotación sino que abarcaban otras como la agrícola y la industrial.

En esas fechas, la cabaña ganadera propiedad del convento del Risco era importante, llegando a tener una cabaña de más de 5.000 ovejas que trashumaban hasta las dehesas de Extremadura. Están documentadas sus posesiones a partir del siglo XVII, con propiedades agrícolas y ganaderas así como sus relaciones y pleitos con otros monasterios, con la Mesta, con los Duques de Alba y con varios pueblos. Como ejemplo, las relaciones del convento de Ntra. Sra. del Risco de la orden de Nuestro Padre San Agustín con el concejo de Villatoro empezaron a ser muy conflictivas, siempre por el aprovechamiento de las dehesas que utilizaban los eclesiásticos, lo que les llevo a un continuo pleiteo con los lugareños

En cuanto a su relación con la Mesta, decir que los ganados del Risco participaban en la trashumancia, pero las más de las veces los ganados risqueños se desplazaban en distancias cortas: Campo Arañuelo y especialmente la dehesa de Fuente el Caño en Gálvez (Toledo). Los frailes del Risco estaban integrados en la organización mesteña, a ella recurrían cuando se hacía necesaria la defensa de sus intereses,  contribuyendo con su aportación a mantenerla. Está documentado para los pueblos de la comunidad y comarca el pago de la mesilla;  pero el Risco, además de las contribuciones que eran habituales para el mantenimiento del Honrado Concejo de la Mesta, participaba con una aportación como gratitud del Consejo de la Mesta hacia al rey en momentos de necesidad. Así en 1793 se acordó que la contribución del Honrado Consejo debería de ser un millón de reales en cuatro años, por lo que se pasó al Risco la solicitud para que hiciese efectiva su cuota correspondiente, en estos términos: “…abone al tesoro de la Comunidad lo que le corresponde según su número de ganados de todas las especies que tenga, por la cual remitirá a V.R. una relación firmada y jurada con la individualidad, y especificando que proviene la misma institución, la que deberá examinarse y reconocerse por el contador D. Gregorio Ángel López, a quien tengo comisionado para la cobranza, y con cuya intervención se dará por el Tesoro el correspondiente recibo.”

Para Castilla el S.XVII fue un periodo decadente. Sin embargo, el monasterio de El Risco lo solventará debido a que, en 1683, Fray Payo Enriquez de Rivera llegará al monasterio para pasar allí sus últimos días.

Hijo ilegítimo del Duque de Alcalá, virrey de Nápoles y gobernador del Milanesado, Fernando Afán de Rivera y Enríquez, había nacido en 1612 en Sevilla. En 1657, le enviaron como obispo a Guatemala, y en 1670 fue nombrado obispo de Michoacán y arzobispo de México, y por azares del destino, en 1673, virrey “provisional” de Nueva España, cargo que ejerció durante siete años con fama de hombre justo y emprendedor. En 1680, tras varios intentos anteriores, aceptaron su renuncia y un año después, regresó a España y se retiró al Monasterio de Ntra. Sra. del Risco, donde fallece en 1684 y fue sepultado junto al altar mayor de la iglesia. En la década de los cincuenta del pasado S.XX, con el permiso de las autoridades españolas, una comisión de México efectuó una excavación para recuperar los restos de Fray Payo y darles sepulcro en México.

Fray Payo Enrique de Rivera hará cesión al monasterio de censos en Madrid sobre sisas de vino y aceite que supondrán una importante renta para el monasterio.

La morfología del Monasterio fue transformándose y creciendo, siendo su iglesia renovada a finales del siglo XVII. Posteriormente, en 1776 se levantó su magnífica torre, durante el priorato de Fray Antonio de Eguileta, y en 1791 se añadieron retablos neoclásicos a las naves del templo.

En el S.XVIII en el Risco residen 17 frailes (12 de misa, 2 novicios y 3 legos). En este mismo momento en Villatoro residen 50 vecinos y en El Risco trabajan 35 empleados.

Con la Guerra de la Independencia se inició una etapa de declive que conducirá, a mediados del siglo XIX, a la desaparición de la institución. Fue lugar de reunión de guerrilleros durante la contienda y sufrió los efectos de la ocupación francesa. Aprovechando la entrada de los franceses y el desconcierto, al parecer, el convento fue casi enteramente destruido por los lugareños, debido al odio acumulado y a los abusos de los frailes durante décadas. Tras restablecerse a duras penas cuando fueron expulsados los franceses a partir de 1814, ya nada será igual. La raza merina se ha extendido por Europa, baja la rentabilidad de las explotaciones, el rompimiento de cañadas y la pérdida de privilegios hacen que el Monasterio pierda cabezas de ganado, se tiene que hacer frente a cuantioso gastos de facturas de albañilería y carpintería para el mantenimiento de la hacienda, y se ingresan cantidades insuficientes de rentas de las fincas que no cubren los gastos.

El 29 de octubre de 1835 se vio afectado por el primer Decreto de Exclaustración referente a los conventos que no tuviesen un mínimo de doce religiosos, quedando determinada por el comisionado Gaspar Domínguez.

La mayor parte de ropas y alhajas de dicho convento, así como la Santísima Virgen, fueron bajadas a la parroquia de Villatoro. Pero no solo Villatoro fue quien heredó los bienes del Risco. Uno de los ternos y algunas cosas más fueron a Piedrahita; otro terno, el  mejor que tenían los religiosos se lo llevaron al convento de la Santa en Ávila; la imagen de San Agustín fue a la parroquia de Vadillo de la Sierra. A Ávila fueron también dos misales de la orden para el santuario de Ntra. Sra. de Sonsoles, así como para las parroquias de Santo Domingo y San Pedro, e incluso a la Catedral del Salvador de Ávila.

La Virgen con el Niño, de Petrus Christus, cuadro que perteneció al Monasterio, pasó al Museo de la Trinidad, y de aquí al Prado, lugar donde se expone en la actualidad.

Después sufriría los efectos de la desamortización y su deterioro con el tiempo. El esplendor de este enclave todavía queda patente en sus grandes y fuertes muros, que aún quedan en píe. Tras la desamortización de Mendizábal, las fincas del monasterio son vendidas. En el año 1843, la finca de 11 H se vende por un precio de 101.000 reales siendo sus adquirientes Juan Torres y Pascual Fidalgo. Más tarde,   durante el mismo año, se subasta el convento en 22.000 reales: “Se anuncia la subasta del edificio que fue convento de Angustinos, que solo existen las paredes y es de sillería la fachada principal, las esquinas de todo el edificio y de la torre, la cual se halla sin menor detrimento, y 6 vigas de 36 pies de largo y 4 de grueso”.

Y el 30 de Mayo del mismo año el convento vuelve a salir de nuevo a subasta: “Se ignoran las razones y quien fue el comprador, pero sin duda fue el funcionario que realizó las anotaciones de la subasta, puesto que el libro de la adjudicación figura puesto a mano –YO-“.

Durante mucho tiempo, este recinto conventual se consideraba “tierra de nadie”. En el año 2000, el Ayuntamiento decidió registrarlo con titularidad municipal.

El declive del Monasterio se acentúa durante el siglo XX, en el cual se tiran paredes en ocasiones para sacar piedra y en ocasiones sólo por vandalismo de gente sin el menor respeto ni conocimiento. Recientemente ha sido incluido en la lista roja de monumentos en peligro de ruina que elabora la asociación “Hispania Nostra”.

Todavía hoy se pueden contemplar los empedrados caminos, algunos paramentos de su fábrica, las terrazas, los restos del acueducto de abastecimiento de agua y otros servicios. La iglesia gótica original está muy deteriorada, no obstante, se pueden ver los restos del ábside, de capillas y un arco completo de medio punto en una de sus entradas. Además se distinguen los trazos del claustro y los potentes muros escalonados que separan las construcciones del monasterio, tanto las que estuvieron habitadas por los monjes como otras más modestas separadas del conjunto principal.

Pero lo que más llama la atención en la actualidad es la magnífica torre, ya sin campanas, construida muy posteriormente, a la que se puede acceder a través de una escalera de caracol. Una inscripción sobre el campanario nos informa: “Hízose siendo prior Hernando de Zaleta (?) en 1.776”. Su fábrica, a base de sillares de granito perfectamente tallados, es de estilo herreriano.

Respecto a esta fecha de de construcción de la torre, coincide con otra muestra de epigrafía sobre lo que sería la portada de la fachada renovada de la iglesia, y actualmente realizada en una portada de un edificio particular en la localidad de Amavida, donde, acompañada del corazón agustino en bajorrelieve, dice: “Hízose siendo prior el padre maestr(?) presentado(?) Fr. Juan Ximenez año 1776. Santa María del Risco (…?)NCELO AUREO”.

En el cocacho donde se dice se halló la imagen de la virgen existen varias inculturas geométricas: cazoletas y hendiduras, la conocida como “la pisá” de la cabra y varias cruces.

Próximo al covacho, sobre una plataforma granítica que supone un fantástico mirador sobre el Valle Amblés, que insculpido un conjunto constituido por dos círculos, uno de radio doble que el otro, separados por un triángulo. El triángulo podría ser representación de un monte y los círculos del sol y la luna, interpretación que vendría avalada por estar orientados hacia el llamado Risco del Sol, pico situado al otro lado del Valle Amblés, en la sierra de la Paramera, flanqueando al Pico Zapatero.

Bibliografía

  • Barranco Moreno, D. (1997): Una aproximación histórica a dos comunidades de villa y tierra abulenses: la episcopal Bonilla y la señorial Villatoro.)

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