munana-munez Muñez

Muñez

Datos generales

Municipio:  Muñana
Altitud:  1172 m

Arquitectura tradicional

Morfología urbana de Múñez

Múñez se emplaza en el reborde septentrional del Valle Amblés, a los pies de las primeras estribaciones de la Sierra de Ávila, y contornado por el Saliente por el arroyo de Paradilla, curso fluvial que individualiza el caserío del barrio ganadero, que se extiende a 100 al NE del núcleo urbano.

Morfológicamente, el tejido urbano tiene una disposición ramificada que se generó entorno a la confluencia de los caminos de Guareña, Muñana y Balbarda.

A mediados del S.XIX, Pascual Madoz, se refiere a Múñez conjuntamente con la localidad vecina de Guareña. Tiene 25 casas de inferior construcción y una iglesia parroquial aneja de la de Muñana.

Tipología urbana de Múñez

Se incluye Múñez dentro de los núcleos de baja densidad y edificación con corral delantero del piedemonte septentrional del Sistema Central, concretamente el desarrollado en la vertiente Norte del Sistema Central. Dentro del modelo de vivienda serrana, el tipo de casa que caracteriza el tejido urbano, por encontrarse en una zona de transición entre la vertiente Norte del Sistema Central y la llanura de la cuenca sedimentaria del Duero (La Moraña), es el de construcciones que orientan y abren la edificación principal, la vivienda, hacia la vía pública, localizándose los corrales en posición trasera, incluso no existiendo. Este tipo de edificación es la propia de las áreas cerealistas de la cuenca sedimentaria del Duero, si bien el material constructivo es la mampostería de granito (en la llanura el material predominante, ante la ausencia de piedra, es el adobe y el ladrillo cocido).

La ausencia de corrales delanteros con la vivienda al fondo, oculta a la vía pública, también tiene que ver con la existencia de un barrio ganadero, donde se localizan los inmuebles auxiliares relacionados con el ganado (establos, cijas, pocilgas, pajares).

Característicos de la localidad son los portalillos guareciendo la puerta de acceso.

Bibliografía.

  • Benito Martín, F. (1998): Arquitectura tradicional de Castilla y León, V. I y II, Salamanca.
  • González-Hotaria, G. et alli (1985): El arte popular en Ávila, Ávila.
  • Madoz, P. (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico e histórico de España y sus posesiones de ultramar. Ávila. Madrid.
  • Navarro Balba, J.A (2004): Arquitectura popular en la provincia de Ávila, Institución Gran Duque de Alba

Elementos de interés

Al NE de la localidad, a unos 100 m e individualizado de la población por el arroyo Paradilla, se dispone un barrio ganadero.

Con una morfología urbana celular y desarticulada, se desarrolla en ladera, en las primeras estribaciones de la Sierra de Ávila margen. Queda constituido por establos y cijas que responden al modelo constructivo propio de la comarca: amplio corral delantero de planta cuadrangular, con el establo o cija al fondo, ocultando su fachada a la calle. En los corrales también se construyen tenados.

El cierre del corral desarrolla escasa altura. La construcción es en mampostería de granito con esquinas y vanos reforzados en sillarejo o mampuestos de mayor tamaño y mejor desbastados. El acceso a los corrales se hace a partir de sencillas puertas adinteladas.

Los pajares se insinúan al exterior por las ventanas-bocines, vanos por los que se introducía la paja. Destacan también las pocilgas dispersas por el caserío, ocupando espacios aislados; se trata de pequeñas construcciones con un pequeño corral y un espacio cubierto al que se accede por una puerta de escasa altura.

Las construcciones llegan a formar calles, aunque más que por planificación, se originan por la superposición de diferentes estructuras auxiliares.

Ubicación: en la margen derecha del arroyo de Paradillo, en la periferia del caserío.

La fragua en la que se forjarían las herraduras que en este potro, de uso público, se emplearían, ha desaparecido.

Constan de 4 bloques monolíticos de granito, muy toscamente desbastados, que, creando un espacio cuadrangular, sirven para ensamblar otros elementos de madera: el yugo o soporte donde se ataban los cuernos del animal, y dos travesaños laterales, uno fijo y otro giratorio (rodillo), que servía para tirar de unos cinchos hasta que la res se elevaba. En la base se disponen 4 bloques de granito, con un rebaje en la cabecera, para colocar las patas del animal. Las cabeceras de los monolitos fueron cosidas con tiras de acero para dar mayor consistencia a la estructura.

El oficio de herrero y herrador, unido en la misma persona, era crucial dentro del ámbito rural, en el que la base de la economía era la agricultura y ganadería. El herrero producía herramientas y útiles, y el herrador fabricaba las herraduras. La relevancia de estas actividades hizo que los ayuntamientos poseyeran una fragua y un potro de herrar, que cedían gratuitamente al artesano para que prestase el servicio. Estas infraestructuras se disponían a las afueras de los núcleos urbanos, evitándose molestias a los vecinos.

Ubicación: junto a lavaderos

Sarcófago de cronología Bajomedieval, procedente del cercano yacimiento de La Iglesia (necrópolis de inhumación y templo, sobre un altozano, al NO del caserío). Fue reutilizado en la fragua como pila para enfriar las rejas y herraduras.

Tallado en una única pieza, y con una elaboración tosca, es de planta rectangular con las aristas redondeadas en la cabecera.

Ubicación: calle José María Jiménez, en el extremo NE del caserío.

La localidad de Múñez disponía de unos lavaderos públicos, protegidos dentro de un edificio de los años 50 del S.XX. Dentro del edificio se dispone un gran pilón, enfoscado con cemento, con los laterales adaptados para el acoplamiento de la losa de madera o raspador (lavadero de madera).

En una época en que el agua corriente en las casas no se conoce, el lavadero es un centro imprescindible en la localidad, un lugar exclusivo de las mujeres, donde se encontraban, charlaban, intercambiaban opiniones, … donde se encontraban libres de la presencia masculina.

El lavado de la ropa era una dura faena. Larga en duración y empleo de tiempo, y dura por el esfuerzo físico que requería y las condiciones de temperatura del agua en los largos meses de invierno.

Se lavaba de rodillas. El trabajo se realizaba cada 15 días. La ropa, como primer paso, se ponía en remojo; a continuaciones lavaba con una losa y una gamella y se dejaba con el jabón en un balde. Al día siguiente se volvía a lavar. Posteriormente se iba al lavadero, donde se aclaraba con azulete y se echaba lejía.

Se utilizaba un taco de jabón fabricado con grasa, aceites, sosa y agua. El agua resultante no era contaminante, por lo que se podía utilizar para el riego.

Junto a los lavaderos se erige una fuente de los años 40 (S.XX) que alimentada desde el mismo manantial que lo hace el lavadero, sirvió para el abastecimiento doméstico. Ejecutada en sillería, consta de una plataforma elevada hexagonal, en cuya cabecera se abre un espacio a manera de pilón y donde se podían disponer los cántaros para tomar el agua desde el caño que se abre en una suerte de monolíto ornamental propio de la época.

Ubicación: margen izquierda de arroyo de Paradillo, en el camino a Guareña.

En sociedades cuya base económica era la ganadería, el disponer de infraestructuras públicas para que el ganado abrevase era fundamental, sobre todo en los meses de estío.

Consta la infraestructura de un pozo que alimenta los abrevaderos, y que también sirvió para el abastecimiento doméstico. Perpendiculares entre sí, se disponen cuatro pilas, cada una tallada en una única pieza de granito. Son de planta rectangular y de tamaño similar, quedando comunicadas por vertederos semiesféricos tallados en la parte superior de los lados cortos. El contorno, para evitar el encharcamiento en los meses de invierno, está enlosado.

Ubicación: embutido en la fábrica del bar sindical.

Escudo heráldico de gran tamaño y muy cuidada elaboración. De procedencia desconocida, los lugareños lo conocen “de toda la vida”. Habría llegado de algún lugar desconocido tras los procesos de desamortización del S.XIX.

Ubicación: calle Llanos

Excepcional, dentro de la arquitectura tradicional de Múñez, son las viviendas ocultas a la vía pública precedidas de corrales. En este caso supone una casona precedida de un corral amplio, al que se accede a través de una puerta carretera enmarcada con sillarejos y un dintel que, en una sola pieza, contiene, en bajorrelieve, un bonete clerical o de graduado, lo que conlleva a pensar que el propietario del inmueble fue un clérigo.

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