Muñogalindo

Datos generales

Altitud:  1128 m
Superficie:  18,77 km²

Núcleos de población:

Arquitectura tradicional

Morfología urbana de Muñogalindo

Muñogalindo, protegido de los vientos del norte, se asienta en el piedemonte de las primeras estribaciones de la Sierra de Ávila o reborde septentrional del Valle Amblés.

El casco urbano de Muñogalindo se gestionaría en dos núcleos:

  • Barrio de los Mesones. El caserío de Muñogalindo surgiría en torno a lo que sería una de las prolongaciones por el Valle Amblés de la Calzada romana del Puerto del Pico (trazado reutilizado posteriormente por la Real Cañada Leonesa Occidental). Esta calzada, hasta el paraje denominado “Cruz de Hierro”, viene perfectamente definida, con un trazado único –obligado por los pasos de montaña- y con obras de fábrica. Al entrar en el Valle de Amblés, los caminos se diversifican, y las obras de fábrica desaparecen, por lo que se dan varios ramales en la continuación de la calzada, ahora como vía terrera. Una de estas prolongaciones sería la que enlazaría con la calzada que une Ávila con la Vía de la Plata, y que transcurre por los puertos de Tornavacas y Villatoro (hoy ocultada casi en su totalidad por la carretera N-110).

Morfológicamente este barrio tiene una disposición en hilera en torno a la vieja carretera.

  • Núcleo surgido al Este de la iglesia parroquial, con una expansión importante hacia el Saliente a partir del S.XIX, lo que se traduce en diferencias significativas en la arquitectura vernácula y en el propio trazado urbano del caserío.

Morfológicamente, el tejido urbano tiene una disposición ramificada en el casco más tradicional, y reticulada en el ensanche de finales del S.XIX.

Los dos tercios occidentales del caserío tradicional, el más antiguo, presenta una estructura desarticulada, con múltiples espacios residuales, que las calles desiguales en trazado y anchura han ido configurando. A partir de una serie de calles que se pueden considerar principales, parte una maraña de callejuelas estrechas y, por lo general quebradas, en cuyas confluencias se crean pequeñas plazoletas o espacios abiertos. El caserío queda conformado por la yuxtaposición de manzanas irregulares y quebradas, individualizadas por estas calles estrechas que desembocan en las calles principales.

El ensanche que, a partir del S.XIX, experimenta el caserío se diferencia del anterior por la tipología de viviendas y por el trazado de viales: calles más amplias y rectilíneas.

Resulta de interés las líneas de arbolado en la orilla del arroyo Garoza a su paso por el núcleo urbano, sobre todo las situadas en el límite de la casa señorial, El Palacio de los Aboín. La entrada principal de dicha propiedad se hace a través de un paseo delimitado castaños; frutales, olmos y chopos salpican una extensa finca presidida por una casa palaciega del S.XVIII que queda rodeada por toda una serie de instalaciones auxiliares (bodega, palomar, cuadras, trojes, …) que hicieron que esta finca pudiera llegar a tener una economía casi autárquica.

Pascual Madoz, en el Diccionario Geográfico- Estadístico- Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Tomo Ávila (1845-1850), escribe acerca de Muñogalindo como una localidad con Ayuntamiento propio. Tiene 118 casas de piedra berroqueña y madera con muy pocas comodidades, distribuidas en 6 calles anchas y sin empedrar; hay una plaza, casa de ayuntamiento, cárcel, escuela de instrucción primaria común a ambos sexos; dos fuentes de buenas aguas, de las cuales se utilizan los vecinos para sus usos, y una iglesia parroquial (San Lucas Evangelista), con curato de primer ascenso y provisión ordinaria; tiene un anejo en Santa María del Arroyo, el que está servido por un teniente que nombra al párroco y paga a sus expensas; hay una ermita, Ntra Sra del Socorro; y el cementerio está en paraje que no ofende la salud pública. Comprende un barrio titulado Salobralejo; un monte a la parte N, nombrado Garoza, en el que hay una gran casa con su oratorio y una hermosa huerta poblada de árboles frutales de varias clases; fue granja de los PP jesuitas. Le atraviesa un arroyo que pasa por el pueblo, cuyas aguas se utilizan para el riego. Caminos: los que dirigen a los pueblos limítrofes, una calzada que de Ávila va a la villa de Béjar y un camino carretero que conduce a la calzada del Puerto del Pico; todos en mal estado.

Tipología de viviendas de Muñogalindo

Se incluye Muñogalindo dentro de los núcleos de baja densidad y edificación con corral delantero del piedemonte septentrional del Sistema Central, concretamente el desarrollado en la vertiente Norte del Sistema Central. Dentro del modelo de vivienda serrana, el tipo de casa que caracteriza el tejido urbano es la de disposición arcaica con corral delantero profundo y pequeño cuerpo edificatorio y de fachada, con la vivienda al fondo del corral, ocultando su fachada a la calle.

Característico de Muñogalindo es el hecho de que las aristas de los edificios hacia la vía pública aparecen redondeadas, eliminando las aristas vivas y evitándose accidentes en el tránsito de carros.

Las viviendas de finales del S.XIX- principios del S.XX responden a una tipología distinta, con la fachada abierta a la vía pública y dos plantas, ofreciendo pequeños balcones con rejerías. Los aleros pueden ser a base de frisos de ladrillo. La fábrica de granito es más cuidada. Este tipo de construcciones es frecuente en la localidad, en el reborde Este del caserío tradicional, si bien también se erigen ejemplos dentro del caserío más vernáculo.

Bibliografía

  • Benito Martín, F. (1998): Arquitectura tradicional de Castilla y León, V. I y II, Salamanca.
  • Catastro del Marqués de la Ensenada (1751), depositado en el Archivo Provincial de Ávila.
  • González-Hotaria, G. et alli (1985): El arte popular en Ávila, Ávila.
  • Madoz, P. (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico e histórico de España y sus posesiones de ultramar. Ávila. Madrid.
  • Navarro Balba, J.A (2004): Arquitectura popular en la provincia de Ávila, Ávila.

Elementos de interés

Iglesia parroquial de San Lucas Evangelista

Con planta de cruz latina, única nave y orientación propia del ritual cristiano, está ejecutada en sillarejo de granito bien aparejado, con los refuerzos de sillares de la misma piedra en vanos y … leer más

Molino de Garoza

Se emplaza en la margen derecha del arroyo de Garoza, dentro de la vertiente meridional de la Sierra de Ávila. En un estado ruinoso, aún permite diferenciar los elementos fundamentales.

Responde a un molino un molino hidráulico de rodezno, tipo mayoritariamente utilizado en los ríos abulenses. El agua era captada en el curso fluvial, en una presa o azud, y se encauzaba hasta el cubo mediante un sistema de canalización o de caz. El cubo haría aumentar el desnivel, y con ello la fuerza de caída del agua sobre el rodezno motriz.

El edificio consta de dos plantas: la baja o hidráulica, donde el agua mueve la rueda horizontal o rodezno, retornando al río a través del socaz; y sala de piedras, en la que tiene lugar la molienda.

El movimiento del rodezno es transmitido a la sala de molienda por el palahierro. El cereal se echaba en una tolva de madera que dirigía el grano sobre las piedras de moler: la solera o de base, de mayor tamaño y fija al suelo, y la muela, que giraba sobre la anterior impulsada por el palahierro, moliendo el grano.

La harina caía sobre unos esterones colocados en torno a las muelas. Tras ser retirada se cribada, eliminando los restos de cortezas y vainas. Por último, se almacenaba en costales (sacos).

Los molinos tradicionales para el cobro utilizaban el sistema de maquila: el dueño del molino se quedaba con un porcentaje de la harina obtenida en la molienda.

Fragua de Muñogalindo

En la localidad de Muñogalindo se conservan dos fraguas, una de propiedad privada y otra de municipal, ambas a las afueras del caserío tradicional y junto al arroyo de Garoza, en la calle Río, por tanto, en barrios periféricos, y próximas a un curso de agua, respondiendo a la ubicación de la generalidad de este tipo de instalaciones artesanales. Junto a la que tiene un carácter privado, emplazada al mediodía del caserío (la pública se halla en el extremo opuesto de la calle río, curso arriba, careciendo de interés arquitectónico por estar profundamente transformada), se encuentra el potro de herrar, con el que estarían directamente relacionadas las instalaciones artesanales.

En el Diccionario de Bleiberg, de mediados del S.XX, se dice que Muñogalindo dispone de fragua.

Responde a un pequeño edificio de planta rectangular, aislado de cualquier otra construcción y orientado al mediodía. La fábrica es de mampostería concertada de granito asentada con ripios y encintada con mortero de cal. Las esquinas y la puerta se refuerzan con sillarejo de granito. La puerta es el único vano abierto en los paramentos. No tienen subdivisiones internas y es de planta única, con la techumbre lograda mediante rollos de madera perpendiculares a la viga maestra que asienta sobre pendolones. Los espacios entre los rollos se rellenan con piorno, sobre el que se coloca mortero de barro para asentar las tejas curvas. El tejado es a una única agua, con el caballete paralelo a la fachada, en cuyo centro se levanta una pequeña chimenea que se corresponde con la fragua propiamente dicha. El suelo es de tierra apelmazada.

En el interior se instala, junto con la fragua propiamente dicha (plataforma en la que se enciende el fuego, expulsando el humo por una chimenea), el gran fuelle para avivar el fuego; el yunque o bigornia de hierro, anclado sobre un grueso tronco de encina, para el golpeado del hierro; y varias pilas talladas en granito para endurecer las piezas.

El oficio de herrero y herrador, casi siempre unido en la misma persona, era crucial dentro de un ámbito rural en el que la base de la economía era la agricultura. El herrero producía herramientas y útiles agrícolas, ganaderos, domésticos,…, y el herrador fabricaba las herraduras para las bestias.

La relevancia de estas actividades hizo que los ayuntamientos poseyeran una o varias fraguas, y un potro de herrar, que cedían gratuitamente al artesano para que prestase el servicio.

Bibliografía

  • Bleiberg, G. y Quirós Linares, F. (1956-1961): Diccionario geográfico de España, Madrid.

Emplazado junto a la fragua de propiedad privada, se erige, como en la mayoría de las poblaciones, en lo que serían las afueras del caserío y junto a la fragua. Fue de uso público. Consta de 4 bloques monolíticos de granito de 1´90 m de altura, muy toscamente desbastados, y constatándose incluso las huellas de las cuñas de cantera. Conserva las dos vigas transversales de madera: la que sujetaría las correas de cuero o cinchos y la opuesta o rodillo. El yugo ha desaparecido. En el suelo, junto a los monolitos, se hincarían tres pequeños bloques de granito donde se sujetarían las patas del animal; también han desaparecido.

Parador de Muñogalindo

En torno a la importante vía de comunicación que es la carretera que une Ávila con la Ruta de la Plata, a través de los puertos de Villatoro y Tornavoces, surge Muñogalindo, emplazado a una jornada de caballería de la ciudad de Ávila (20 Km.), razón por la que esta localidad hubo de dotarse de una importante infraestructura hostelera para alojar a los arrieros, viajeros,… que habían de hacer noche en Muñogalindo (“Parad y fonda”). En documentación de finales del S.XVIII- S.XIX, el pueblo aparece denominado como Muñogalindo de las Posadas, haciendo referencia a la referida infraestructura y a la obligada parada dentro de la ruta Ávila-Muñogalindo-Villatoro-Piedrahíta-Barco de Ávila. Exponentes de este momento de esplendor sería el “Parador” y el “Barrio de los Mesones”, así como otra serie de posadas dispersas por el caserío, la mayoría ya desaparecidas.

El conocido como Parador es un robusto edificio, ejecutado en mampostería de granito encintada con mortero de cal, con las aristas y vanos reforzados con sillarejo o sillería de granito. La fachada se orienta al mediodía, a la vía de comunicación; un banco corrido de granito recorre toda ella y protegiéndola se adosó, en un momento posterior a la construcción del cuerpo principal, un pórtico, desde el que se da paso a la posada, al recinto hostelero.

En la parte trasera del edificio se adosa una galería porticada, bajo la cual se atarían las caballerías. Un gran corral, perimetrado por una elevada tapia que impide la visión desde el exterior, se abre en esta parte trasera, accediéndose por una puerta carretera que permitiría el paso de carros y carretas. En torno al patio se distribuyen diferentes estancias auxiliares: cuadras, pajares, … Un pozo, con brocal circular en granito, ocupa una posición central.

El edificio dataría del S.XVIII, pudiendo tener su origen en el XVI.

Bibliografía

  • Catastro del Marqués de la Ensenada (1751), depositado en el Archivo Provincial de Ávila.
  • Madoz, P. (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico e histórico de España y sus posesiones de ultramar. Ávila. Madrid.

Fuente de Muñogalindo

Recinto a cielo abierto integrado por una plataforma semicircular, en origen cerrado por una cerca de mampostería, con el pavimento de codón. El lateral oriental queda ocupado por la fuente, que supone un parapeto de granito rectangular, tallado a manera de sillar, en el que se abren los caños. Enmarcado por un resalte, en el dintel figura inscripción con la fecha de ejecución y el artífice de la obra (SE HIZO EL AÑO 1945 SIENDO ALCALDE DON SEGUNDO JIMÉNEZ). El agua vierte sobre una pequeña pila tallada en una única pieza de granito.

Formó parte de un conjunto de pozos, abrevaderos y fuentes, de uso público, que se distribuirían por el caserío para el abastecimiento doméstico y para que los animales pudiesen abrevar.

Sarcófago visigodo

Procedente de la necrópolis hispano-visigoda de Santo Tomé, fue utilizado durante décadas como pilón para el abrevaje de las bestias. En la actualidad se ubica en un espacio ajardinado en la avenida de la Juventud.

Tallado en un único bloque de granito, tiene planta trapezoidal, con baquetones en los ángulos.

En los años 80 se intervino arqueológicamente una estructura semihipogeica, excavada en el sustrato geológico de la ladera que, por la margen derecha, delimita el cauce del arroyo de Garoza. Tras la excavación y regularización del terreno, se ejecutó una estructura circular en barro muy endurecido. Ha sido interpretado como un horno para la transformación de cal, sin poderse encuadrar cronológicamente. La materia prima que se transformaría en este lugar abunda en el municipio, concretamente en las cercanías del horno, el cual se emplazaría próximo al río por ser el agua necesaria en el proceso de transformación.

Bibliografía

  • Caballero arribas, J (1989): Informe de la Excavación arqueológica en el Horno de la Chorrera (Muñogalindo, Ávila), depositado en la Delegación de Cultura de Ávila.

La Viña es una extensa finca que, teniendo su momento de esplendor en el S.XIX-mediados del S.XX, ocupa una ladera que supone el inicio de las estribaciones de la Sierra de Ávila que delimitan el Valle Amblés y, concretamente, el municipio de Muñogalindo por el septentrión.

Perteneciente a la familia Aboín, debe su nombre precisamente al uso económico principal que se dio a parte del terreno ocupado por esta finca: cultivo de viñedo. De esta actividad quedan viejas cepas abandonadas que se disponen por unos terrenos en laderas aterrazadas para tal fin; se conservan parcialmente los bancales sostenidos por parapetos de mampostería. También persiste una bodega semisubterránea, de planta rectangular y cubierta de gran bóveda que, ligeramente apuntada, está ejecutada en sillarejo de granito. En su interior aún se preservan algunas tinajas, antaño utilizadas para el almacenaje del vino.

Un sistema de fuentes subterráneas se dispone por toda la parcela dedicada al cultivo de la vid.

Junto a los viñedos se sembraron toda otra serie de frutales (perales, manzanos), algunos de ellos exóticos para este municipio (avellanos, almendros).

Otra zona importante de la parcela está ocupada por un extenso pinar que data de principios del S.XIX, momento en el que consta que se cerca toda la finca, con mampostería de granito y mano de obra fundamentalmente venida de Portugal.

Por resto de la parcela crece el monte de encina que caracteriza toda la vertiente meridional de la Sierra de Ávila.

Sin embargo, al margen de la explotación económica, lo más relevante de este espacio es el uso lúdico y de recreo que se le dio, propio de la despreocupada clase aristocrática de la época, donde los “señores” pasaban alegremente, entre juegos, meriendas y tertulias, las plácidas tardes de primavera y las cálidas tardes de verano, un oasis de “glamour” dentro de un ámbito rural en la frontera de la subsistencia.

Concebido bajo la moda y parámetros de la Belle Epoque, se diseñó un paseo (conocido como Paseo de la Viña) paralelo al curso del arroyo Garoza, cauce que sesga la finca de Norte a Sur. El paseo combina, con precisión y acierto, la naturaleza con la acción antrópica, la vegetación exuberante autóctona de ribera (chopos, fresnos, zarzales) con plantas arbustivas y arbóreas sembradas para tal fin, algunas extrañas para las condiciones climáticas de la zona: castaños, perales, almendros, avellanos y, fundamentalmente lilares. El paseo está diseñado para el disfrute de los aromas y los sonidos, para el descanso bajo la sombra, creándose etapas intermedias, a manera de descansillos con poyos de granito en torno a mesas, también de granito, y fuentes.

En este elegante y sofisticado trazado, en un punto intermedio, a la sombra de un abeto, se construyó un cenador poligonal, en cuya cubierta se pintaron, al fresco, las cuatro estaciones.

En definitiva, el hombre supo integrar con acierto elementos de fábrica y plantas exógenas dentro de un agreste y rico entorno natural.

En la actualidad se encuentra en un estado de abandono, con las arquitecturas en estado ruinoso, los frutales y viñedos perdidos y el paseo abandonado y completamente degradado.

Centro de interpretación del Valle Amblés

Con la finalidad de crear un centro de interpretación del Valle Amblés y de servir de centro de recepción de visitantes, se restauró y acondicionó la Casa del Médico, emplazada en el cruce de la carretera N-110 con la carretera provincial a Salobralejo, punto idóneo para el uso que se pretendía.

Centro recepción de visitantes Valle AmblésEl edificio se construye en la década de los 50 como vivienda para el médico. De planta cuadrangular, se distribuye en dos plantas, individualizadas por una cornisa de sillería de granito. Está ejecutada en sillarejo de granito, en origen oculto por un revoco de mortero de cal, pero que con la reciente restauración se ha dejado al descubierto. Se accede por un puerta en arco de medio punto, disponiendo de numerosos ventanales abiertos por todos sus paramentos; destaca un amplio ventanal que, a manera de mirador, se abre en la planta alta, en el ángulo SE y partida por una columnilla de granito. La cubierta es a dos aguas, con el caballete perpendicular a la fachada.

Estación de arte rupestre “Peña del Águila”

Es en el periodo conocido como Calcolítico (IIIº milenio a.C) cuando el valle, con un clima seco, presenciará una eclosión demográfica y una explotación intensa de su territorio, producto de la evolución, demográfica y tecnológica, … leer más

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