niharra Niharra

Niharra

Datos generales

Altitud:  1088 m
Superficie:  11,28 km²

Arquitectura tradicional

Morfología urbana de Niharra

Niharra se asienta en el fondo del Valle Amblés, en la margen izquierda del río Adaja, curso fluvial que vertebra el valle.

Morfológicamente, el tejido urbano tiene una disposición ramificada, que se genera al septentrión de la conocida como Calzadilla de Niharra que, con dirección O-E y paralela al curso del Adaja, es el elemento que vertebra el núcleo urbano. Esta vía hubo de tener su origen en época romana.

Al N de esta calle principal se desarrolla el caserío, con calles estrechas que delimitan manzanas de casas muy irregulares. Estas irregularidades y la confluencia de calles menores en las principales permiten la apertura de pequeños espacios o plazoletas. Las manzanas, aunque muy irregulares, tienen tendencia ovalada.

Pascual Madoz, a mediados del S.XIX, se refiere a esta localidad como pueblo con ayuntamiento, con un caserío configurado por 75 casas inferiores, distribuidas en 5 calles y 4 plazas. Dispone de escuela mixta y una iglesia parroquial dedicada a San Cornelio y Cipriano Mártires; hay una ermita bajo la advocación del Santísimo Cristo del Sepulcro. Los vecinos se surten de agua de una fuente que hay a las afueras del pueblo y del río Adaja.

Tipología de viviendas de Niharra

Se incluye Niharra dentro de los núcleos de baja densidad y edificación con corral delantero del piedemonte septentrional del Sistema Central, concretamente el desarrollado en la vertiente Norte del Sistema Central. Dentro del modelo de vivienda serrana, el tipo de casa que caracteriza el tejido urbano es la de disposición arcaica con corral delantero profundo y pequeño cuerpo edificatorio y de fachada, con la vivienda al fondo del corral, ocultando su fachada a la calle.

Este tipo convive con las viviendas precedidas de grandes corrales delanteros, mejor articulados, a los que se accede por amplios portones o puertas carreteras, necesarias para el tránsito de carros. La vivienda se levanta al fondo del corral, quedando su fachada oculta a la calle, y conformando manzanas articuladas en hileras.

Debido a que se asienta en el fondo del valle, por tanto con un mayor peso de la agricultura, y dado que el Valle Amblés es una zona de transición entre las sierras y la llanura sedimentaria de La Moraña, los modelos anteriores comparten representatividad con el tipo de viviendas con corral trasero y fachada de vivienda abierta a la calle. Responden a un programa de economía mixta, siendo resultado de la mutua influencia entre la casa con función de base ganadera y la de explotación agrícola.

Se localiza este tipo en el fondo del Valle Amblés (donde la agricultura tiene más relevancia que en las zonas propiamente serranas, eminentemente ganaderas) y en la Sierra de Ávila, que supone la franja de transición entre la sierra y la llanura cerealista de La Moraña, comarca cuya vivienda se caracteriza por abrir la fachada a la vía pública y disponer de corral trasero.

La diferencia con la comarca de la cuenca sedimentaria del Duero radica en el material empleado: en la llanura cerealista el material predominante, ante la ausencia de piedra, es el adobe y el ladrillo, mientras que en Sierra de Ávila y Valle Amblés es la mampostería de granito berroqueño.

Bibliografía

  • Benito Martín, F. (1998): Arquitectura tradicional de Castilla y León, V. I y II, Salamanca.
  • Catastro del Marqués de la Ensenada (1751), depositado en el Archivo Provincial de Ávila.
  • González-Hotaria, G. et alli (1985): El arte popular en Ávila, Ávila.
  • Madoz, P. (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico e histórico de España y sus posesiones de ultramar. Ávila. Madrid.
  • Navarro Balba, J.A (2004): Arquitectura popular en la provincia de Ávila, Ávila.

Elementos de interés

Se emplaza en la margen izquierda del río Adaja se halla un conjunto estructural ejecutado en opus caementicium. Forma parte de una villa datada en los SS.II-V d.C. leer más

El oficio de herrero y herrador, unido en la misma persona, era crucial dentro del ámbito rural, en el que la base de la economía era la agricultura y ganadería. El herrero producía herramientas y útiles, y el herrador fabricaba las herraduras. La relevancia de esta actividad hizo que los ayuntamientos poseyeran una fragua y un potro de herrar, que como su propio nombre indica servía para herrar a las bestias, y que cedían gratuitamente al artesano para que prestase el servicio a la localidad.

Como en la mayoría de las localidades, potro de herrar y fragua, directamente relacionados, se encuentran próximos entre sí, cercanos a un curso de agua (necesaria en el proceso industrioso) y a las afueras de la localidad, para evitar molestias al vecindario.

La fragua de Niharra viene enumerada en el inventario de Bleiberg y Quirós Linares de mediados del S.XX.

Se ubican en las proximidades del río Adaja, en la proyección en camino de la denominada Calle La Iglesia.

Fragua

La fragua es un edificio sin subdivisiones interiores y de planta baja con tejado a doble vertiente, en el que se eleva una pequeña chimenea troncopiramidal. Está construida en mampostería de granito con refuerzos en las aristas de mampuestos bien desbastados. Los únicos vanos al exterior corresponden a la puerta de entrada y a una ventana contigua, destinada al control del humo existente en el interior de la dependencia.

En el interior se conserva la pira o fragua propiamente dicha, desde donde se eleva la campana que se corresponde al exterior con la chimenea.

Potro de herrar

El potro de herrar, a escasos metros de la fragua, consta de 4 bloques monolíticos de granito, de 2 m de altura y muy toscamente desbastados, que, creando un espacio cuadrangular, sirven para ensamblar otros elementos de madera: el yugo o soporte donde se ataban los cuernos del animal (que no se conserva), y dos travesaños laterales, uno fijo y otro giratorio (rodillo), que servía para tirar de unos cinchos hasta que la res se elevaba. Posteriormente se cosió la estructura mediante tiras de hierro ancladas a la cabecera de los monolitos, aumentando la estabilidad de la estructura ante los bruscos movimientos de las reses.

Encastrados en la superficie se disponen tres bloques de granito para colocar las patas del animal.

Bibliografía

  • Bleiberg, G. y Quirós Linares, F. (1956-1961): Diccionario geográfico de España, Madrid.

Iglesia San Cornelio y Cipriano Mártires

Construida en sillarejos y sillería, es un templo litúrgicamente orientado, de cabecera única que se corresponde con una nave, y accesos al mediodía y al poniente, leer más

A las afueras del caserío, se emplaza junto a la conocida como Calzadilla de Niharra, bifurcación en el Valle Amblés de la conocida como Calzada del Puerto del Pico, y que, en época del Imperio romano, comunicaría la ciudad de Ávila (Óbila) con la Vía de la Plata. Hay quienes defienden que, como otros muchos templos cristianos, estaría levantada sobre un antiguo santuario pagano, suponiendo el momento final de la cristianización de un lugar de culto pagano fuertemente enraizado en la memoria colectiva. El templo conservado data del S.XVIII, posiblemente levantado sobre uno anterior medieval, que sería el que cristianizaría el santuario romano.

Tiene cabecera al noreste, una única nave, acceso al saliente y espadaña a los pies; fue construida en sillarejo, con refuerzo de sillares en vanos y aristas.

La cabecera es cuadrada, cubierta con armadura de gran artesón, atirantada en los ángulos, decorada con lacería en el pequeño almizate, y dientes de sierra y círculos solares pintados en la tablazón, característicos del S.XVIII. A la derecha se adosa la sacristía y a continuación la casa del santero.

Por un arco de medio punto de salmeres moldurados enlaza con la nave, cubierta con techo de par y nudillo del mismo estilo que el anterior, pero más pobre, y con coro alto. Este muro de cierre tiene una ventana, en la que figura la fecha de 1756.

La entrada queda en el costado derecho, en puerta adintelada con suaves lóbulos y bajo otra portada añadida en arco de medio punto y rematada en frontón curvo con bolas en los vértices. Delante de ella, como cierre al atrio que la procede, hay una reja de barrotes atravesados formando cuadrícula, con la siguiente inscripción grabada en la cerradura: “IZO SDO CVRA Y MAMO LOS SNS/ DON JOSEPH NYETO PYNEL Y/ FRANCO FERNANDEZ Aº/ÑO DE 1777”

El retablo mayor consta de un vano de medio punto entre estípites y columnas salomónicas sobre banco, rematado por un alto copete de nubes y acantos. El color de fondo es verde poco visible bajo la decoración dorada de acentos, roleos y hojarascas que cubren vanos, soportes y paneles, características del primer tercio del S. XVIII.

En ella está la Dolorosa, de vestir, sobre una rica peana colada, y el titular, un Cristo yacente ocupando una urna en el lugar del banco y ofreciendo un estilo más antiguo que el retablo, del siglo XVII.

La vía pecuaria afluye a dos cañadas reales, la Soriana Occidental y la Leonesa Occidental, comunicándolas entre sí a través del Valle de Amblés. Por el Oeste, el cordel enlaza con la Real Cañada leonesa Occidental, que discurre con dirección N-S, en la convergencia de las líneas divisorias de los términos municipales de Mengamuñoz, Sotalbo y La Hija de Dios, punto a partir del cual la carretera N-501 se superpone y reutiliza el trazado de la cañada, anterior calzada romana, para afrontar el ascenso del puerto de Menga y posteriormente del Pico. Por el Este, a la altura del puente sobre el río Adaja en la ciudad de Ávila, emboca en la Real Cañada Soriana Occidental.

Su transitar por el valle, y hasta su convergencia en la Cañada Leonesa Occidental, se realiza por un terreno llano, únicamente roto por las pequeñas vaguadas creadas por los cauces de los arroyos que desembocan en el Adaja. El paisaje se caracteriza por los campos cerealistas, sin embargo, su cercanía con el cauce del río Adaja permite, en determinados trayectos, transitar próximos a una exuberante vegetación de ribera con variada avifauna. Esta ruptura, con la monotonía de los campos de cereal, también se ocasiona al surcar algunos de los arroyos; es el caso de los dos cauces que el cordel traspone antes de surcar el Adaja por el Puente de los Cobos: arroyos de Berrocal de Duza y de los Potrillos. Muy próximo al Puente de los Cobos desemboca el arroyo de la Vejiga.

El itinerario que va desde su fusión con la Leonesa Occidental hasta el Puente de los Cobos es el conocido como Camino o Carretera Vieja de Ávila a Talavera, y ello porque, con anterioridad a la construcción del actual trazado de la carretera nacional, esta discurría por el cordel. Atravesado el Adaja por el puente de los Cobos, vía pecuaria y carretera seguirán recorridos diferentes. El cordel transita paralelo al margen izquierdo del río Adaja, siempre por un terreno llano, propio del valle. Antes de entrar en el término municipal de Niharra, aún deberá franquear otros dos arroyos, el de los Regueros y el de Sanchicorto.

En total tiene un recorrido de 30 km., discurriendo por el Valle de Amblés, con dirección Oeste-Este, siempre por terreno llano, excepto en el término municipal de La Hija de Dios, donde tiene que escalar algunas estribaciones montañosas. El único curso fluvial con entidad que cruza es el Adaja.

Debido, básicamente, a la concentración parcelaria, la vía pecuaria (excepto en el término municipal de La Hija de Dios), presenta un ancho de calzada reducido, puesto que las propias parcelaciones de la concentración ocuparon terrenos del cordel.

Otra característica del cordel es su trazado exageradamente rectilíneo, hecho que viene favorecido por las características orográficas del terreno, y que algún autor ha querido poner en relación con el posible origen romano de esta vía de comunicación, con la Calzada del Puerto del Pico en su discurrir por el Valle de Amblés, no en vano la vía, en su transitar por el término de Niharra, se denomina “Calzadilla”, y la calle principal de Niharra, por donde pasa el camino, conserva el nombre de Calle de la Calzada Vieja. Antes de abocar en la localidad, la “Calzadilla” surca una importante villa romana, “La Pared de los Moros”.

La Calzada del Puerto del Pico, posteriormente reutilizada por la Cañada Real Leonesa Occidental, hasta el paraje denominado “Cruz de Hierro” viene perfectamente definida, con un trazado único –obligado por los pasos de montaña- y con obras de fábrica. Al entrar en el Valle de Amblés, los caminos se diversifican, y las obras de fábrica desaparecen, por lo que se dan varias posibilidades en la continuación de la calzada, ahora como vía terrera.

Estudios realizados acerca de esta calzada, en su prolongación por el Valle de Amblés, apuntan cuatro posibilidades:

  1. Una que enlazaría con la calzada que une Ávila con la Vía de la Plata (Rodríguez Almeida, 1981), y que transcurre por los puertos de Tornavacas y Villatoro (hoy cubierta casi en su totalidad por la N-110).
  2. El que seguiría, tras cruzar el paraje de la Cruz de Hierro, el trazado de la Cañada Real Leonesa Occidental.
  3. Otra que enlazaría con Narros del Puerto, Muñana y Puerto de las Fuentes, hasta alcanzar Peñaranda.
  4. “La que iría a Ávila por el llamado “Camino Viejo” o “Carretera Vieja de Ávila”, caracterizada por su casi exagerada rectitud, propiciada por la ausencia de obstáculos. Ya fuera de Mengamuñoz la vía se puede retomar a la altura del P.K. 24, en la margen derecha de la carretera (atravesando la Cruz de Hierro) y discurre nítida hasta el Pontón de la Gargantilla. En esta zona está señalada por alineaciones laterales. Una vez franqueado el riachuelo, las rigleras se hacen esporádicas. La anchura aproximada en este punto es de 7 m. El itinerario rectilíneo va a media ladera con dirección NE. Rebasada una pequeña colina, cruza la carretera y encara el descenso hacia La Hija de Dios. Aquí está francamente desmantelada aunque se vislumbra un ligero abombamiento en algunos puntos. Unos 300 m antes del pueblo la calzada se diluye en la ladera y desemboca en un portón claramente moderno. La vía cruzaría supuestamente el pueblo y continúa, como camino terrero, hasta el Puente de los Cobos por donde cruza el río Adaja. A partir de este momento transcurre por la “Cañada de Ávila al Puente de los Cobos”, muy cerca del río por regla general, sin que se aprecie infraestructura alguna, y estando constituida por una simple pista de arena apisonada. Antes de llegar a Niharra pasa junto a un yacimiento romano, que según Rodríguez Almeida corresponde a una villa tardorromana, y cuya denominación local es “Pared de los Moros”. Inmediatamente atraviesa la localidad de Niharra, donde la calle principal se llama “Camino de la Calzada Vieja”, y continúa hacia Ávila cruzando los parajes de “Matamoros”, “Aldeavieja” y “La Berceda”. Entra en la capital, junto con el “Cordel del Puerto de Tornavacas a Ávila” (también originado en una calzada romana y hoy tapada por la N-110), por el puente romano sobre el río Adaja. Actualmente está en estudio su hipotética prolongación septentrional que aventuramos seguiría dirección a la provincia de Segovia (por la ruta de Villacastín). Esta afirmación se apoya en la existencia de un puente sobre el río Voltoya, con restos de calzada en su entorno, y que es visible desde la carretera N-501. Rodríguez Almeida lo cataloga como romano, adscripción que nosotros tampoco dudamos.”

Además de todo lo dicho, esta vía, con una enorme carga histórica, fue una de las rutas que los arrieros utilizaron para transportar mercancías desde la Meseta hasta Sevilla, y, por tanto, al continente americano.

Bibliografía

  • Arenillas Parra, M. (1975): “Una vía romana a través del Sistema Central español. La prolongación septentrional de la calzada del Puerto del Pico”, Revista de obras Públicas, nº 3123, Madrid.
  • Bellosillo, M. (1998): Castilla merinera. Las cañadas reales a través de su toponimia. Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Colección de Ciencias, Humanidades e Ingeniería, 27. Madrid.
  • Calle Sanz, E y Gisbert, Mº.J. (1987): La Cañada Leonesa, Madrid.
  • Catálogo de la exposición “Mesta, trashumancia y vida pastoril”. Exposición organizada por la Sociedad V Centenario del Tratado de Tordesillas (Soria del 19 de septiembre al 30 de noviembre de 1.994). Valladolid (1994).
  • Exposición Santiago Bayón Vera (1990): Caminos silenciosos, Escuela-Taller “Tierra de Peñaranda”, Salamanca.
  • Ferrándiz Martín, F, Martínez Cabañas, J. L., Pinedo Reyes, J y Soba de la Fuente Mª. R. (1990): “La Calzada del Puerto del Pico: problemática de su trazado en la provincia de Ávila”, Simposio La Red Viaria en la Hispania Romana, Zaragoza.
  • García Martín, P, (1990): El patrimonio cultural de las cañadas reales, Valladolid.
  • García Martín, P. (1988): La ganadería meseteña en la España Borbónica (1700-1836), Madrid.
  • García Martín, P. (1992): Cañadas, cordeles y veredas, Valladolid.
  • García Martín, P. (1994): Por los caminos de la trashumancia, Valladolid.
  • Klein, J. (1985): La Mesta, estudio de la economía española 1273-1836, Madrid.
  • Rodríguez Almeida, A. (1981): Ávila romana, Ávila.
  • Ruiz martín, J. y García Sanz, A (1998): Mesta, trashumancia y lana en la España Moderna. Ed. Crítica y Fundación Duques de Soria. Barcelona.

S.XVII-XVIII

El Via Crucis representa el recorrido, ante catorce cruces o estaciones, de los episodios que hizo Jesús con la cruz a cuestas desde la casa de Pilatos hasta el Calvario. Todos los Viernes Santo eran recorridas en procesión.

Las diferentes estaciones quedan representadas por cruces de piedra sobre peana, algunas con una inscripción que constata el año (entre la segunda mitad del S.XVII y primera del S.XVIII) y el nombre de quien donó la cruz.

El vía crucis de Niharra conserva todas las estaciones. Se inicia en la ermita del Santo Cristo del Sepulcro para, contorneando el caserío de Niharra por el septentrión y recorrer 1,2 Km, concluir en el cementerio, en la Calzadilla de Niharra.

Algunas de las cruces han perdido la base escalonada sobre la que se asienta la peana, y que representa el monte Gólgota.

Destacar una de la estaciones en cuya peana, como en la mayoría, consta inscripción con donante y fecha de donación, pero que, posteriormente, servirá para insertar una nueva cruz, cuya inscripción se constata en la barra vertical de la cruz: “Esta puso Antonio Ximenez. Año 1686”

Sobre el paramento de cierre del cementerio, en la puerta de acceso, se emplaza una gran estela presidida por un bajorrelieve que simboliza la muerte (calavera sobre dos fémures cruzados) y con una inscripción que advierte a los hombres sobre dónde terminaremos todos. Se fecha en 1692.

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