padiernos_munochas Muñochas

Muñochas

Datos generales

Municipio:  Padiernos
Altitud:  1126 m

Arquitectura tradicional

Morfología urbana de Muñochas

Muñochas se emplaza en el pie de monte del reborde septentrional del Valle Amblés o primeras estribaciones de la Sierra de Ávila.

Morfológicamente, el tejido urbano tiene una disposición ramificada, siendo el resultado de la convergencia de caminos, que se convierten en calles, en lo que se podría considerar la plaza principal, en el centro de la cual se erige la iglesia. El caserío está conformado por la yuxtaposición de unas pocas manzanas irregulares y quebradas, con tendencia rectangular; también se trazan manzanas lineales.

Pascual Madoz, a mediados del S.XIX, se refiere a Muñochas como un núcleo constituido por 30 casas de inferior construcción, 3 de ellas en el barrio de Las Casas (hoy perteneciente al municipio de Niharra), con una fuente de buena agua y sin iglesia. Se incluía dentro del Ayuntamiento de Padiernos.

Tipología de viviendas de Muñochas

Muñochas se incluye dentro de los núcleos de baja densidad y edificación con corral delantero del piedemonte septentrional del Sistema Central, concretamente el desarrollado en la vertiente Norte del Sistema Central. Dentro del modelo de vivienda serrana, el tipo de casa que caracteriza el tejido urbano es la de disposición arcaica con corral delantero profundo y pequeño cuerpo edificatorio y de fachada, con la vivienda al fondo del corral, ocultando su fachada a la calle.

Mencionar una vivienda que responde al Modelo de asentamiento denso, con edificaciones en altura, sin corral y con espacios urbanos muy configurados, modelo que se da en el Valle del Tiétar y parte del Valle del Alberche (aunque no desarrollado en estado puro), y que, por tanto, nada tiene que ver con la comarca en la que se ubica Muñochas. Es una vivienda de dos plantas, con la fachada abierta a la calle y sin corral. Se caracteriza por tener puertas y ventanas enmarcadas en jambas y dinteles de granito perfectamente tallado. La fachada, correspondiéndose con la planta alta, es recorrida por una balconada, sujetada por tres ménsulas de granito. Y balaustrada en madera. La planta baja sirvió de establo y la planta superior de vivienda.

Los inmuebles de mediados del S.XIX-principios del S.XX, en estilo neomudéjar, son también reseñables. Estos se levantan en la plaza del Santo, plaza de finales del S.XIX, siendo contemporáneas de la iglesia. Son casas sin corral, aunque suelen tener un patio lateral, de dos plantas y con la fachada a la vía pública. Utilizan el ladrillo para enmarcar las ventanas; en el dintel de la puerta, en una pieza de granito, se insculpe la fecha de construcción. También se caracterizan por la rejería utilizada en las ventanas y por pequeñas balconadas también con rejería.

Bibliografía.

  • Benito Martín, F. (1998): Arquitectura tradicional de Castilla y León, V. I y II, Salamanca.
  • González-Hotaria, G. et alli (1985): El arte popular en Ávila, Ávila.
  • Madoz, P. (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico e histórico de España y sus posesiones de ultramar. Ávila. Madrid.
  • Navarro Balba, J.A (2004): Arquitectura popular en la provincia de Ávila, Institución Gran Duque de Alba.

Elementos de interés

Fragua

Ubicación: Calle Río.

Como las fraguas de otros muchos pueblos de la comarca, este taller aparece enumerado en el Diccionario de Bleiberg de mediados del S.XX.

El inmueble se erige aislado, en las afueras de la localidad y próximo a un pequeño curso fluvial. Es un pequeño edificio de planta rectangular, orientado al mediodía. Está construido en mampostería de granito con encintado tosco de mortero de cal. Esquinas y puerta se refuerzan con una talla más lograda. Es de planta única, con la techumbre lograda mediante rollos de madera perpendiculares a la viga maestra que asienta sobre pendolones. Los espacios entre los rollos se rellenan con piorno, sobre el que se coloca mortero de barro para asentar las tejas curvas. El tejado es a doble agua, con el caballete perpendicular a la fachada. El único vano es la puerta de acceso. El suelo es de tierra apelmazada.

En su interior, contra el paramento Norte, se conserva la pira o fragua propiamente dicha, desde donde se levanta la chimenea que se visualiza al exterior. El fuego era avivado por el fuelle, que también se preserva en buen estado. El yunque, colocado sobre un grueso tronco de madera, ocupa una posición central, y las pilas para enfriar los hierros –labradas en una sola pieza de granito- se apoya en los paramentos laterales. De las paredes aún cuelgan algunas herramientas.

Potro de herrar

Ubicación: Calle Solana.

Este elemento, utilizado para herrar a las bestias, está directamente relacionado con la fragua. Conserva los cuatro bloques de piedra –granito-, de forma alargada, de 2 m de altura y sin desbastar, observándose las huellas de las cuñas para su extracción de la cantera. Únicamente conserva una de las dos vigas transversales de madera en las que irían sujetas las correas de cuero o cinchos. No se conserva la viga opuesta o rodillo. También ha desaparecido el yugo. Conserva uno de los tres pequeños bloques de granito que, encastrados en el suelo, servían para colocar las patas del animal y proceder al herraje.

El oficio de herrero y herrador, unido en la misma persona, era crucial dentro del ámbito rural, en el que la base de la economía era la agricultura y ganadería. El herrero producía herramientas y útiles, y el herrador fabricaba las herraduras. Las relevancias de estas actividades hicieron que los ayuntamientos poseyeran una fragua y un potro de herrar, que cedían gratuitamente al artesano para que prestase el servicio.

En la mayoría de localidades, potro de herrar y fragua se encuentran muy próximas, hecho que en este caso no se produce.

Bibliografía

  • Bleiberg, G. y Quirós Linares, F. (1956-1961): Diccionario geográfico de España, Madrid.

Fuente y lavaderos Camino de Padiernos

Ubicación: camino de Padiernos, previo a las primeras construcciones del caserío, en la propia cuneta del camino. Muy próxima, en la misma margen del camino, se emplaza la “Piedra de rayo” (estela rememorativa) y los lavaderos.

La fuente sirvió para abastecer de agua a la población y desde donde, por una atarjea, se alimentarían los lavaderos, emplazados escasos metros al mediodía de la fuente. De la estructura original únicamente se conserva un frontón del S.XVIII, en una única pieza de granito, donde se abre el orificio por donde fluye el agua que vertería en los pilones. Esta fuente se surte a través de una atarjea cubierta por lajas de granito.

Los lavaderos, al aire libre, constan de un parapeto de granito, colocado horizontalmente, donde se abre el caño que alimenta los pilones o lavaderos. Esta agua llegaría a través de una atarjea (fabricada en piezas de granito toscamente talladas y sin cubierta). Los lavaderos son tres, de planta rectangular y comunicados entre sí mediante un canalillo tallado en la parte superior central de las lajas que hacen las veces de medianiles entre pilones, logrados a partir de largas piezas de granito talladas a manera de sillarejo. Las piezas laterales aparecen biseladas en su cara interior, de tal manera que el lavadero de madera pudiera acoplarse con facilidad a los elementos pétreos, que quedan a ras de suelo.

El lavado de la ropa era una dura faena. Larga en duración y empleo de tiempo, y dura por el esfuerzo físico que requería y las condiciones de temperatura del agua en los largos meses de invierno.

En una época en que el agua corriente en las casas no se conoce, el lavadero es un centro imprescindible en la localidad, un lugar exclusivo de las mujeres, donde se encontraban, charlaban, intercambiaban opiniones, … donde se encontraban libres de la presencia masculina.

Fuente de la calle Río.

Sobre el regato que contornea el caserío por el septentrión se disponen pequeños pontones conseguidos con losas de granito toscamente trabajadas.

Hasta el manantial se accede a través de una escalinata que salva algo más de 2 m de desnivel y que descargan en una pequeña estancia que permitía la toma de agua con cántaros. La escalinata se enmarca en una estructura fabricada con mampostería de granito tomada con mortero de cal, rematada en dinteles mejor tallados.

El descansillo final supone una pequeña estancia cuadrangular, donde se localiza una pequeña pila, en la que desagua un caño del que se podría tomar agua directamente.

A la tarima se accede mediante un escalón, y desde ella se tiene acceso al pozo, desde el que se extraería el agua mediante cubos cuando el nivel de agua estuviese bajo y no fluyese por el caño.

La fuente, además de para el consumo, surtía de agua para la actividad doméstica de la población (fregar cacharros, etc.).

Alfar de Muñochas

Ubicación: Calle Mayor o proyección urbana del camino de Padiernos.

Queda flanqueado por dos edificios, uno de ellos las escuelas. Es de planta rectangular, con dos alturas y cubierta a doble agua, y los vanos abiertos en la fachada. Una puerta carretera, con dintel de madera y jambas en sillería, permitía el acceso de carros al recinto artesanal.

La fábrica de la planta baja es de mampostería concertada de granito con encintado de mortero de cal; la de la planta alta es de adobe con revoco de mortero de cal. La mitad septentrional del edificio, en la que se encuentra el horno, está arruinada.

Bleiberg habla de una alfarería en Muñochas desaparecida en los años 60, el cual perteneció a Jesús Rodríguez, pasando luego a su sobrino Félix Mata Miguel. Al exterior del horno se localiza el testar o escombrera generada con las piezas defectuosas

La planta baja estaría dedicada a taller u “obrador”, donde estarían los tornos y se colocarían las piezas, ya torneadas, para su secado. La planta sobrado tendría la misma finalidad, puesto que, en este taller, como dice Bleiberg, trabajaban varios alfareros, por lo que la producción sería importante.

En la parte trasera, en el corral, se acopiaba el barro extraído del barrero y se localizaban el sobadero y el molino donde se depuraba el barro.

El horno está trasdosado al edificio en su mitad occidental trasera (visible en el corral), sobresaliendo sobre la línea de paramento del edificio. El horno, de barro, queda enmarcado en una estructura de planta cuadrangular y fábrica de mampostería de granito concertada tomada con mortero de barro. Es de tipo céltico de criba al descubierto. Dividido en dos cuerpos: el hogar o caldera, situado en la parte inferior, y La cámara u horno, en la planta superior. El piso o criba actuaba como filtro por donde corría el fuego, evitando que pasasen las cenizas del hogar a la cámara. La cámara está recubierta de ladrillos, y el hogar encastrado en el suelo.

Bibliografía

  • Bleiberg, G. Y Quirós Linares, F. (1956-61): Diccionario Geográfico de España. Madrid.
  • Mayoral Fernández, J. (1951): Centenario de la Reina y la Santa de la Raza. La industria y el comercio de Ávila. Ávila.

Se conservan 4 palomares: dos fuera del núcleo urbano, en el piedemonte de las laderas de las primeras estribaciones de la Sierra de Ávila; el tercero en la Calle Mayor, compartiendo muro medianero con el alfar; y el cuarto en la Calle Solana, nº 48.

La finalidad de estas construcciones es dar cobijo a las palomas y facilitar el que aniden, teniendo como aprovechamiento los pichones para la mesa y la palomina para abono.

Palomares en el piedemonte de las primeras estribaciones de la Sierra de Ávila

Muy próximos entre sí y fuera del caserío, norma común para este tipo de construcciones productivas.

Responden a un mismo tipo: de planta cuadrangular sin patio interior. Orientados al mediodía, en la fachada se abre la puerta de acceso y, en la parte superior del paramento, bajo el alero del tejado y sobre una cornisa de ladrillo dispuestos horizontalmente, se alinean los tres huecos palomeros, cuadrangulares y construidos en ladrillo, para la entrada y salida de las palomas. La fábrica es de adobe sobre zócalo de piedra. El adobe se revoca con barro y, finalmente, se blanquea con cal. El tejado es a una sola agua que vierte sobre la fachada. Rodeando el resto de los frentes se levantan los guardavientos, permitiendo que las palomas se muevan por el tejado protegidas del molesto viento.

Palomar de la Calle Solana, nº 48

Queda enmarcado en la tapia del corral de una instalación ganadera. Es un pequeño edificio en dos alturas, de planta rectangular, fabricado con mampostería concertada de granito encintada con mortero de cal. La planta inferior no es usada como palomar. A la planta superior, o palomar, se accede, desde el exterior, por una escalinata de piedra adosada a la pared que emboca en la puerta de acceso al palomar. El tejado es a doble agua, con el caballete perpendicular a la fachada, por tanto, el hastial se dibuja en la fachada y contrafachada. Los huecos palomeros se abren bajo el alero del tejado, centrados, en el paramento oriental. Son 4 pequeños vanos, cuadrangulares, dispuestos horizontalmente sobre una cornisa de ladrillo, material empleado para enmarcar los huecos.

Palomar de la Calle Mayor

Ocupa la mitad oriental de la planta superior de un inmueble. Esta parte se corresponde, en la planta baja, con el espacio dedicado a cochera, a la que se accede por una puerta carretera. Los huecos para el acceso de las palomas se abren en el hastial (lateral oriental del edificio), centrados respecto al caballete del tejado. Son triangulares, logrados mediante ladrillos. Se disponen en dos grupos de tres, alineados sobre una cornisa construida en el mismo material. El ladrillo crea un interesante colorido con el revoco de mortero de cal sobre el que se abren los vanos, puesto que la planta superior del edificio está construida con adobe revocado con mortero de cal.

Otro grupo de tres vanos palomeros, de idénticas características a los descritos, se abren en la contrafachada, en la misma alineación que los anteriores, bajo el alero del tejado.

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