Iglesia de Narros del Puerto

Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción

Narros del Puerto

Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción y Santuario Altoimperial Romano

Iglesia de Ntra Sra de la Asunción

El ábside románico-mudéjar (finales del S.XII-principios del S.XIII) de la iglesia parroquial es el único testimonio de este estilo conservado en el Valle Amblés.

Levantada sobre el solar de un anterior templo de época romana (SS.I-III), como así lo insinúan una serie de aras votivas romanas reutilizadas en la fábrica del templo románico.

El interés artístico estriba en que su cabecera guarda ejemplos de arte mudéjar. Sorprende contemplar este ejemplo del románico-mudéjar en el Valle de Amblés, zona que se caracteriza por las construcciones en granito, y su singularidad se halla en que constituye el único ejemplo de arquitectura románica presente en el Valle Amblés, a excepción de las manifestaciones existentes en la ciudad de Ávila.

Se erige en lo alto de un promontorio, de un altozano, a cuyo pie discurre el río Aulaque. Goza de un pretil que lo delimita y el templo se presenta como un hito dentro de la importancia del entorno natural que le rodea.

Litúrgicamente orientado, es de planta basilical con tres naves, circunscribiéndose lo mudéjar a la cabecera, al ábside central, que , de planta semicircular, interna y externamente, asienta sobre un zócalo de mampostería de granito y se decora, en el exterior, con dos arcadas dobles superpuestas, con remate en el alero de ladrillos “a bisel “ y “en nacela”; una pequeña ventana alargada con arco de medio punto se abre en el centro mismo de este ábside; parecido esquema decorativo se repite en la parte recta de la cabecera, el presbiterio. Los absidiolos laterales presentan planta semicircular al interior y exterior, con paramento exterior de mampostería concertada, con remate en el alero de una hilada de ladrillos apaisados y una banda de ladrillos “en nacela”. Cada una de ellas presenta una ventana alargada de doble arcada con arco de medio punto. La cubierta de los tres ábsides está constituida por una bóveda de horno o de cuarto de esfera.

En el ábside central se aprecia una cuidada articulación. Pertenece al Modelo de Tierra de Pinares (caracterizado por la superposición de varios cuerpos con arquerías de menor altura, en contraposición al Modelo Toresano, que se caracteriza por el uso de decoración mural basada en arcos de gran longitud).

Como casi todas las iglesias mudéjares, con el paso de los siglos se vio afectada por modificaciones diversas que afectaron a la estructura original del edificio. El mayor impulso a estas reformas se produce a partir del S. XVI, coincidiendo con la bonanza económica del Reino de Castilla derivado del fin de la guerra con la conquista del Reino de Granada y del descubrimiento del nuevo continente. Las naves laterales sufrieron una elevación de su altura, hecho que se observa en la diferente forma constructiva que se observa en los paramentos interiores y exteriores de las naves laterales a partir de cierta altura. A esta época correspondería la edificación del campanario, una estructura de planta rectangular adosada al extremo occidental de la nave central, construido con sillería de granito gris, cubierta a dos aguas y doble campana, con una especie de “balcón con reminiscencias de carácter defensivo” y decoración de perlado propio del gótico isabelino. En este mismo siglo se adosaría el pórtico, un pequeño espacio rectangular, prolongación del baptisterio, adosados ambos a la nave sur de la iglesia, donde se ubica la puerta de acceso al templo, que tiene por jambas sendas columnas de fuste circular y capitel clásico. A los siglos XVI –XVII correspondería también el artesonado que cubre el techo de las naves interiores.

La nave central está cubierta por una armadura de par y nudillo de dos faldones, con siete tirantes sencillos en estribado, de madera en blanco sin decoración. Los pares y nudillos incorporan habituales gramiles, y en faldones y almizate el saetino es de almenillas en blanco y negro. Las naves laterales están cubiertas por colgadizos a un agua, de pares agramilados, y madera en blanco. Hay restos de saetino en almenillas en blanco y negro en las tabicas de la nave lateral derecha.

Un atrio de escasa altura, construido con sillería de granito y sobre el que se conservan algunas cruces, perimetra el templo, siendo el espacio destinado, en su momento, a cementerio, al que se accedía desde el interior del templo a través de una puerta situada en la nave lateral norte. El cementerio estuvo en uso desde la construcción de la iglesia hasta los años 20 del siglo pasado, en que se construye un nuevo camposanto separado del entorno de la iglesia. Como recuerdo del viejo área cementerial, del S. XIX quedan un par de lápidas de granito, desplazadas de su posición original, y varias cruces ubicadas sobre el pretil del muro perimetral.

Desde el río Aulaque, al templo se accede por una empinada calzada.

Al margen de los últimos trabajos restauratorios de principios del S.XXI, en los años 60 del S. XX se llevaron a cabo profundos trabajos de restaurauración que, a instancias del entonces cura-párroco, no gozó de la aprobación de una parte importante de los vecinos del pueblo, y que, a juzgar por los resultados fue francamente desafortunada. El espacio que sufrió mayor transformación fue el interior de la capilla central. El cambio de liturgia, propiciado por el Concilio Vaticano II (convocado por Juan XXIII en 1959), provocó que el altar, hasta entonces ubicado en el ábside, de espaldas a los fieles, pasara a ocupar el espacio limítrofe entre el presbiterio y la nave central. Se construyó una pequeña sacristía adosada al exterior de los ábsides central y lateral norte, para cuyo acceso desde el interior se abrió un hueco en la pared lateral norte del presbiterio. Todo ello provocó la alteración del nivel del suelo existente en la capilla central. El púlpito, que estaba colocado junto al pilar derecho de la capilla central, fue trasladado al final de la nave central. La reforma también afectó a los paramentos interiores de las tres capillas, ya que se delimitaron las juntas de los sillares con pintura blanca y se pintaron los ladrillos de un rojo intenso, en ocasiones dejando sus límites no coincidentes con la fábrica original. Todos estos aspectos pretendieron ser corregidos con el proyecto de rehabilitación de principios del S.XXI.

Santuario romano (SS.I-III d.C)

Los nuevos templos románicos (estilo arquitectónico que llegará a nuestras tierras con el proceso de repoblación encabezado por Alfonso VI en la persona de su yerno, Raimundo de Borgoña), serán una de las señas de identidad de este S.XII.

La nueva situación hace que el S. XII sea un tiempo de renacimiento de la comarca, encabezado por la ciudad de Ávila, estableciéndose gentes venidas de fuera, organizándose con fuerza las instituciones que garantizarán el ordenamiento y el desarrollo de Ávila y su territorio. El románico es en ese momento el estilo de moda. No es nuevo este estilo ya cuando Ávila se encuentra en una coyuntura de prosperidad en la que lo cristiano tiene, además de todo el poder religioso, un enorme poder político.

Pero… ¿por qué la iglesia románica de Narros del Puerto se erige en este punto concreto?

En el 313 el emperador Constantino a través del Edicto de Milán terminó con la clandestinidad del cristianismo, permitiendo a los cristianos no sólo serlo, sino construir sus propios templos. En el 380 el emperador Teodosio I el Grande a través del Edicto de Tesalónica convirtió al cristianismo en religión oficial del imperio, terminando así con el apoyo estatal a la antigua religión romana. Desde ese momento y a través de los llamados Decretos Teodosianos fue arrinconando a la vieja religión, motivando el cierre definitivo del culto en muchos templos.

La nueva religión irá desplazando las antiguas creencias, motivando la clausura de los templos paganos. En un intento de poner fin a los cultos paganos, se impulsará la cristianización de los templos anteriores mediante su adaptación al nuevo ritual, incluso con su demolición y construcción de nuevos templos cristianos donde, antaño, se erigían santuarios paganos.

En el solar posteriormente ocupado por el templo románico-mudéjar de Narros del Puerto no se ha detectado este proceder durante los primeros siglos de cristianismo, sin embargo, hay evidentes indicios de que se levantó sobre el solar de un anterior templo pagano, suponiendo la culminación de este proceso de cristianización. Y es que en la construcción del templo románico se reutilizaron varias aras votivas de los SS.I-III d.C, así como una cista y una cupa, pertenecientes a un enterramiento de incineración. Este mismo proceder (construcción de iglesias románicas, como culminación del proceso de cristianización, sobre el solar de santuarios paganos) se está detectando en la ciudad de Ávila.

Se desconoce la agresividad real del cristianismo sobre el paganismo durante el siglo IV y V en la comarca, pero hemos de suponer, como mínimo, el interés de la nueva religión por primarse y por borrar a la antigua. No sabemos si hubo una adaptación de los edificios antiguos a la nueva orientación hacia Jerusalén que exigía el culto o se mantuvieron en pie como pequeños templos sin esa condición y con mínimas reformas. Sea como fuere, con distinto culto ya, los lugares sagrados antiguos permanecieron siéndolo en su sitio original, incluso en tiempo de la dominación musulmana, hasta que en el S.XII el románico renueva a todos por completo mediante un proceso de gran calado.

El templo románico de Narros del Puerto constituye, pues, la culminación de un proceso religioso que nace con la fundación de la ciudad y tendrá en la Edad Media un importantísimo cenit, tras una época decadente e incierta.

Las aras votivas reutilizadas en la fábrica del templo o halladas en el subsuelo

Un ara está dedicada a Ilurbeda, divinidad propia del pueblo vettón que, a través de un proceso de sincretismo, se asimila con los Lares Viales romanos, y que podría ser la divinidad a la que se invocase para favorecer el tránsito de personas y ganado por un paso difícil.

Otra se ofrece, conjuntamente, a Ilurbeda y a los Lares Viales; una tercera a los Lares Viales; y otra al dios Júpiter (dios supremo que podía ser objeto de culto en cualquier contexto). En la quinta no consta a quién se dedica.

Las aras dedicadas a los dioses de los caminos y el carácter estratégico del emplazamiento en el que se halla el santuario (en una vía de comunicación que estaría en relación con la Calzada del Puerto del Pico), permiten aventurar que el santuario estuviese bajo la advocación de los Lares Viales, divinidades romanas protectoras de los caminos.

En la fábrica de la iglesia se localizan. Al menos, otras 4 aras votivas anepigráficas o con la epigrafía oculta a la vista.

Bibliografía

  • Arenillas Parra, M. (1975): “Una vía romana a través del Sistema Central español. La prolongación septentrional de la calzada del Puerto del Pico”, Revista de obras Públicas, nº 3123, Madrid.
  • Bellosillo, M. (1998): Castilla merinera. Las cañadas reales a través de su toponimia. Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Colección de Ciencias, Humanidades e Ingeniería, 27. Madrid.
  • Calle Sanz, E y Gisbert, Mº.J. (1987): La Cañada Leonesa, Madrid.
  • Catálogo de la exposición “Mesta, trashumancia y vida pastoril”. Exposición organizada por la Sociedad V Centenario del Tratado de Tordesillas (Soria del 19 de septiembre al 30 de noviembre de 1.994). Valladolid (1994).
  • de la Garma, D. (1999). Rutas del románico en la provincia de Ávila. Valladolid: Castilla Ediciones. OCLC 45276849.
  • Exposición Santiago Bayón Vera (1990): Caminos silenciosos, Escuela-Taller “Tierra de Peñaranda”, Salamanca.
  • Fernández-Shaw, María (1994). Carpintería de lo blanco en la provincia de Ávila (Arquitectura Religiosa). Tesis doctoral dirigida por Mª Teresa Pérez Higuera. Madrid: Universidad Complutense. pp. 800–801.
  • Ferrándiz Martín, F, Martínez Cabañas, J. L., Pinedo Reyes, J y Soba de la Fuente Mª. R. (1990): “La Calzada del Puerto del Pico: problemática de su trazado en la provincia de Ávila”, Simposio La Red Viaria en la Hispania Romana, Zaragoza.
  • FSMR (2002). Enciclopedia del románico en Castilla y León. Ávila. Aguilar de Campoo: Fundación Santa María La Real, Centro de Estudios del Románico.
  • Gutiérrez-Robledo, José Luis (2001). Sobre el mudéjar en la provincia de Ávila. Ávila: Fundación Cultura Santa Teresa, Diputación de Ávila.
  • Herbosa, Vicente (2000). El románico en Ávila. León: Ediciones Lancia.
  • Hernando, Mª del Rosario (2005): “A propósito del término Ilurbeda. Hipótesis de trabajo”, Veleia, pags. 153-164
  • Hernando, Mª del Rosario (2008): “Ávila: documentación epigráfica y municipalización, ¿una cuestión de fe?”, Gerión, pags. 75-89
  • Hernando, Mª del Rosario; Gamallo, José Luis (2004). «Un santuario romano en Narros del Puerto, Ávila (Conventus Emeritensis)». Ficheiro Epigráfico 76: 3–16.
  • Klein, J. (1985): La Mesta, estudio de la economía española 1273-1836, Madrid.
  • López-Fernández, Mª Isabel (2007). El mudéjar en la provincia de Ávila. Ávila: Institución Gran Duque de Alba.
  • Rodríguez-Almeida, Emilio (2003). Ávila romana. Notas para la arqueología, la topografía y la epigrafía romanas de la ciudad y su territorio (2ª edición corregida y ampliada edición). Ávila.
  • Sáinz, Javier (1991). El románico rural en Castilla y León. León: Ediciones Lancia. .
  • Salazar Cortés, A (2002): Memoria de la intervención arqueológica en la iglesia de Ntra Sra de la Asunción (Narros del Puerto, Ávila), depositada en el Servicio Territorial de Cultura de Ávila.

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar