Necrópolis de la Rana

Padiernos

Ubicación: dehesa de Montefrío. Para su acceso se requiere permiso

Atribución cultural: altomedieval: S.VIII-XI

Responde a una necrópolis excavada en la roca, constituida por al menos 12 sepulcros.

Se emplaza en la vertiente meridional de la Sierra de Ávila, en un escalonamiento que se desarrolla tras culminar las primeras estribaciones que delimitan el valle de Amblés por el septentrión.

Los sepulcros están excavados en los afloramientos graníticos, en los que se aprovecharon las cazoletas ocasionadas por la erosión, optimizando así el trabajo de excavación. Si bien hay estructuras funerarias con la orientación obligada por el ritual cristiano –cabecera al Oeste y pies al Este, mirando al Sol Naciente, a Tierra Santa, a Jerusalén-, en el mismo porcentaje se dan otras disposiciones. La ausencia de orientación homogénea está respondiendo a que las estructuras se adaptan a lo orientación del soporte granítico en el que se excavan.

Se desconoce el centro de culto al que debería asociarse directamente.

Tipológicamente presentan diferentes plantas:

a) Rectangulares.
b) Trapezoidales.
c) Fusiformes.
d) Antropomorfas.

Estarían cubiertas por lajas de granito, para cuyo acoplamiento se regularizó la superficie granítica. En ocasiones se talla un cajeado que define con precisión el sepulcro. En cualquier caso, las tumbas no quedarían cubiertas con tierras, con lo que ello conlleva de insalubridad en la zona, aspecto acentuado por la ausencia de evacuación para los líquidos derivados de la descomposición de los cuerpos.

El tamaño de las estructuras es variable, dependiendo del individuo al que fuera destinado en origen. Estas tumbas, posteriormente serían reutilizadas, hecho este que se ha venido dando hasta nuestros días, y que respondería al deseo de enterrarse con algún antepasado querido o a la necesidad de reutilizar tumbas por la carencia de espacio sepulcral.

Serían ejecutados por canteros especializados que, posiblemente y de manera periódica, recorriesen la comarca excavado sepulcros por encargo, todavía en vida de la persona a la que iría destinado.

Este tipo de necrópolis, común en la Sierra de Ávila, están respondiendo a áreas sepulcrales que se corresponderían con pequeñas comunidades de aldea, dispersas por las sierras y rebordes de los valles, cuya base económica sería la ganadería, y que, por ser estas unas zonas marginales, se mantendrían al margen de las disputas fronterizas entre musulmanes y cristianos.

Son necrópolis cristianas, constituidas por un número reducido de tumbas -son infrecuentes los casos en que se superan la treintena, siendo lo habitual 10-15 unidades-, distribuyéndose de manera anárquica, en principio, sin ningún criterio preestablecido, sino que están condicionadas por los berrocales y lanchares disponibles. Por lo general, aparecen distribuidas en varios grupos de tumbas, separadas por espacios estériles, posiblemente respondiendo a panteones familiares; ello también está condicionado por la disponibilidad de soportes apropiados para la excavación de estas estructuras.

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