pradosegar-barrio-de-arriba Barrio de Arriba

Barrio de Arriba

Datos generales

Municipio:  Pradosegar
Altitud:  1268 m

Arquitectura tradicional

Dentro de un entorno pintoresco, el Barrio de Arriba de Pradosegar es un grupo de construcciones agrupadas en la margen izquierda del arroyo de los Tejos y a los pies de las pronunciadas pendientes de la Serrota.

Morfológicamente, el tejido urbano tiene una disposición celular, generando un caserío desarticulado que se vuelva hacia la calle que conduce al curso fluvial.

Se incluye dentro de los núcleos de baja densidad y edificación con corral delantero del piedemonte septentrional del Sistema Central, concretamente el desarrollado en la vertiente Norte del Sistema Central. Dentro del modelo de vivienda serrana, el tipo de casa que caracteriza el tejido urbano es la de disposición arcaica con corral delantero profundo y pequeño cuerpo edificatorio y de fachada, con la vivienda al fondo del corral, ocultando su fachada a la calle.

Elementos de interés

En muy desigual estado de conservación (siempre en un avanzado estado de ruina) y jalonando el curso del río de los Tejos, desde el mismo caserío de Pradosegar, se disponen, al menos, 10 molinos hidráulicos de rodezno. En el Barrio de Arriba se pueden visualizar las ruinas de al menos 3 de estos centros industriosos. Pascual Madoz, a mediados del S.XIX habla de la existencia de 10 molinos harineros que muelen exclusivamente en invierno

Están ejecutados en mampostería de granito, conservándose, en diferente estado de conservación (siempre ruina muy avanzada), el sistema de captación que conduce el agua del río hasta las caceras, ejecutadas en sillarejos. De las caceras el agua se emboca al cubo troncocónico que, ejecutado en sillería de granito, permite que el agua tome la suficiente fuerza como para mover el rodezno.

Los molinos constaban de dos plantas: la baja o hidráulica, donde el agua movía la rueda horizontal o rodezno, retornando al río a través del socaz; y sala de piedras, en la que tenía lugar la molienda.

El molino de rodezno fue el tipo más utilizado en los ríos abulenses. El agua era captada en el río, en una presa o azud, y se encauzaba hasta el cubo mediante un sistema de canalización o de caz. El cubo haría aumentar el desnivel, y con ello la fuerza de caída del agua sobre el rodezno motriz.

El movimiento del rodezno es transmitido a la sala de molienda por el palahierro. El cereal se echaba en una tolva de madera que dirigía el grano sobre las piedras de moler: la solera o de base, de mayor tamaño y fija al suelo, y la muela, que giraba sobre la anterior impulsada por el palahierro, moliendo el grano.

La harina caía sobre unos esterones colocados en torno a las muelas. Tras ser retirada se cribada, eliminando los restos de cortezas y vainas. Por último, se almacenaba en costales (sacos).

Los molinos tradicionales para el cobro utilizaban el sistema de maquila: el dueño del molino se quedaba con un porcentaje de la harina obtenida en la molienda.

Se localiza un único sepulcro “tipo fusiforme” excavado en el lanchar granítico… leer más

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