tornadizos-de-avila Tornadizos de Ávila

Tornadizos de Ávila

Datos generales

Altitud: 1191 m
Superficie: 95,47 km²

Arquitectura tradicional

Tornadizos de Ávila se emplaza en el reborde suroriental del Valle Amblés, ya dentro de las primeras estribaciones de las Parameras, sierra que cierra por el mediodía el valle.

El río de Tornadizos delimita el caserío por el E. Morfológicamente, el tejido urbano tiene una disposición ramificada, generándose en torno al antiguo camino/carretera a Toledo. Los espacios entre manzanas configuran estrechas calles, no dejando espacios vacíos que puedan entenderse como plazas (a excepción de la Plaza Mayor, presidida por la Iglesia), creándose una imagen de hacinamiento y recogimiento.

A mediados del S.XIX, Pascual Madoz, dice de Tornadizos de Ávila que es una localidad con 67 casas, la del Ayuntamiento, que a la par sirve de cárcel, escuela de primeras letras común a ambos sexos, y una iglesia, San Miguel Arcángel. En las afueras está el cementerio que no perjudica a la salud pública, y 4 fuentes de buenas aguas, de las cuales se utilizas los vecinos para sus casas. Un molino molinero.

Se incluye Tornadizos dentro de los núcleos de baja densidad y edificación con corral delantero del piedemonte septentrional del Sistema Central, concretamente el desarrollado en la vertiente Norte del Sistema Central. Dentro del modelo de vivienda serrana, el tipo de casa que caracteriza el tejido urbano no es el de disposición arcaica con corral delantero profundo y pequeño cuerpo edificatorio y de fachada, con la vivienda al fondo del corral, ocultando su fachada a la calle, del cual se conservan escasos ejemplos.

El tipo predominante es el de viviendas que orientan y abren la edificación principal, la vivienda, hacia la vía pública, localizándose los corrales en posición trasera, incluso no existiendo. Este tipo de edificación es la propia de las áreas cerealistas de la cuenca sedimentaria del Duero, si bien el material constructivo es la mampostería de granito (en la llanura el material predominante, ante la ausencia de piedra, es el adobe y el ladrillo cocido).

Bibliografía.

  • Benito Martín, F. (1998): Arquitectura tradicional de Castilla y León, V. I y II, Salamanca.
  • González-Hotaria, G. et alli (1985): El arte popular en Ávila, Ávila.
  • Madoz, P. (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico e histórico de España y sus posesiones de ultramar. Ávila. Madrid.
  • Navarro Balba, J.A (2004): Arquitectura popular en la provincia de Ávila, Institución Gran Duque de Alba

Elementos de interés

Ubicación: plaza Mayor.

Construida en sillarejo y mampostería, está litúrgicamente orientada, con cabecera rectangular, única nave, portada porticada y espadaña a los pies.

Hubo de construirse a mediados del siglo XVI, pero en 1967 será sometida a una profunda y transformadora, que afectó a todo el templo, pero principalmente a paredes y tejado de la mitad trasera de la nave.

La espadaña está construida en sillería de granito, rematada en un frontón introducido con la reforma de 1976.

Tiene adosadas en la parte norte el antiguo baptisterio y una Sacristía construida en el año 1976. En este año también se construye un pórtico sosteniendo su tejado por dos columnas cuadradas, que sirve de protección a las puertas muy deterioradas por las entradas de las aguas hasta llegar al Altar.

La Iglesia tiene un solo Altar Central. Procede de una de Iglesia de Arévalo y fue concedida por el Obispad a la Iglesia de Sotillo de la Adrada, quien a su vez la concedió, con la autorización del Obispo para esta Parroquia de Tornadizos de Ávila, siendo instalado en 1974 con ciertos recortes y cambios de otro altar, quedando así un estilo un poco barroco achatado por falta de espacio.

Ubicación: dentro de una finca delimitada por un cercado de mampostería, en la margen izquierda de la Vieja Carretera a Toledo, una vez vadeado el río de Tornadizos y junto al palomar.

De propiedad privada, y no comunal como es la norma en la mayoría de localidades, estos lavaderos no responden a los tipos al uso en la comarca, y ello, precisamente, por ser de uso privado.

Un gran pilón, de planta cuadrangular y ejecutado en sillería de granito, es alimentado desde una fuente por uno de sus lados cortos. En el extremo opuesto se disponen dos losas que, talladas en la misma pieza de granito que el sillar que sirve de cierre al pilón, a manera de atriles, sirven para ensamblar los lavaderos de madera. Una moldura recorre toda la parte superior de la sillería que cierra el pilón.

El lavado de la ropa era una dura faena. Larga en duración y empleo de tiempo, y dura por el esfuerzo físico que requería y las condiciones de temperatura del agua en los largos meses de invierno.

Se lavaba de rodillas. El trabajo se realizaba cada 15 días. La ropa, como primer paso, se ponía en remojo; a continuaciones lavaba con una losa y una gamella y se dejaba con el jabón en un balde. Al día siguiente se volvía a lavar. Posteriormente se iba al lavadero, donde se aclaraba con azulete y se echaba lejía.

Se utilizaba un taco de jabón fabricado con grasa, aceites, sosa y agua. El agua resultante no era contaminante, por lo que se podía utilizar para el riego.

Ubicación: en margen izquierda de carretera Vieja a Toledo, una vez vadeado el río de Tornadizos.

La finalidad de estas construcciones es dar cobijo a las palomas y facilitar el que aniden, teniendo como aprovechamiento los pichones para la mesa y la palomina para abono.

Se ubican a las afueras del casco urbano, coincidiendo con el que suelen tener tales estructuras a partir de la Edad Media, momento en que se legisla para que tales construcciones queden fuera de los cascos urbanos, evitando molestias a los ciudadanos.

Construido en mampostería de granito, con encintado de mortero de cal y las aristas reforzadas con grandes mampuestos bien desbastados y dispuestos a tizón. Es de planta rectangular, con cubierta a doble agua y sin guardavientos. La puerta de acceso, enmarcada en grandes piezas de sillería de granito, se abre en el hastial occidental, en cuya parte superior se dispone una hilera de huecos palomeros cuadrangulares y enmarcados en piezas de granito. Estos huecos se disponen sobre una repisa, también en granito, donde las palomas pueden parar el vuelo.

Ubicación: calle Ávila.

Con una economía basada en la agricultura y la ganadería, el oficio de herrero (producía herramientas y útiles) y herrador (fabricaba las herraduras), casi siempre unidos en la misma persona, era imprescindible dentro del ámbito rural. De propiedad municipal, el Ayuntamiento cedía las instalaciones al artesano para que prestase el servicio.

Su ubicación a las afueras de la localidad, intentando evitar molestias a los vecinos, y en las proximidades de un curso fluvial (se emplaza en la margen derecha del río Tornadizos), para tomar el agua necesaria en el proceso productivo y verter los residuos, es la norma habitual en el emplazamiento de este tipo de este tipo de establecimientos artesanales. El potro de herrar, con el que estaría directamente relacionado, ha desaparecido.

Recientemente restaurada, es un pequeño edificio aislado y exento, de planta rectangular y ejecutado en mampostería de granito con encintado de mortero de cal, y refuerzo de esquinas en gran mampostería dispuesta a tizón
No tiene subdivisiones internas y es de planta única, con la cubierta a doble agua y el acceso, con dintel en granito, en el hastial septentrional; a la derecha se abre un vano enmarcado en piezas de granito.

En el interior se conservan los elementos propios de este tipo de talleres artesanales:

a. Hogar o fragua propiamente dicho, desde donde se levanta la chimenea troncopiramidal que se visualiza al exterior.
b. El fuego era avivado por un gran fuelle, sujeto, por su parte trasera, a un rollo de madera que va del suelo a la cubierta; el fuelle introduce el pitorro por el muro lateral de la pira.
c. El yunque o gubia, que iría colocado sobre un grueso tronco de madera ocupando una posición central.
d. Pilas, talladas en una única pieza de granito, utilizadas para enfriar las rejas y herraduras, y para templar los hierros.

Ubicación: calle Ávila.

En sociedades cuya base económica era la ganadería, el disponer de infraestructuras públicas para que el ganado abrevase era fundamental, sobre todo en los meses de estío. El manantial que surtía los abrevaderos también servía para el abastecimiento doméstico.

Dentro de una plataforma enlosada para evitar el embarramiento en los meses de lluvia, el conjunto esta constituido por la fuente y dos grandes pilones rectangulares que, dispuestos a diferentes alturas para salvar el desnivel del terreno, son de tamaños distintos.

Los elementos se disponen perpendiculares, en un eje N-S. El único caño, que vierte directamente en el pilón, se abre en un parapeto de sillarejo encintado con mortero de cal, rematando en una suerte de frontón triangular logrado con dos sillares. Los pilones, de menor tamaño el primero, están ejecutados en sillería de granito, comunicándose por una ranura tallada en el sillar. El agua sobrante vierte al cercano río de Tornadizos.

Ubicación: al NO del caserío, en la carretera Vieja a Ávila.

Ejecutado en mampostería de granito, con un cubriente encintado de mortero de cal y refuerzo de aristas con sillarejo. Se accede a través de una escalinata que conduce a la puerta enmarcada en gran sillería de granito y sobre cuyo dintel se dispone una cruz tallada en altorrelieve sobre una plataforma discoidal. La cruz emula las antiguas estelas medievales discoidales con vástago y cruz incisa en el disco.

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